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Semanario de la UAM
26 03 2012
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La violencia que afecta México muestra cómo se reorganiza la violencia y las nuevas modalidades de control social en los contextos global,
regional y local del neoliberalismo: Jules Falquet.
Foto: Archivo UAM.
Por otro lado, el Estado se en-
cuentra en un momento de desle-
gitimación, lo que ha dado paso a
nuevas formas de control social en
las que la violencia se reorganiza.
En Medio Oriente se promueven
guerras de ocupación; en África
conflictos en los que la gente se
mata entre sí, en tanto que en Amé-
rica Latina y el Caribe la reorganiza-
ción de la violencia gira en torno al
narcotráfico y contra la migración,
en una lucha en la que los comba-
tientes se engarzan y el “pretexto”
es “la seguridad”.
La especialista explicó que de-
bido a la instrumentación de la
violencia producida en diferentes
regiones se ha propiciado un “es-
tado de guerra permanente”, que
en México se ha traducido en una
“guerra sucia o de baja intensidad”
a la cual no se ve fin ni una posible
victoria, como señaló un funciona-
Feminismo materialista
Al inicio del
Seminario-taller: Feminismo materialista francófono,
la
doctora Falquet, autora del libro
De la cama a la calle: perspectivas
teóricas lésbico-feministas,
preguntó a las asistentes: “¿cuáles son
las feministas francesas que ustedes conocen?
“Todo lo que respondan será útil porque el conocimiento se
construye con la gente que participa”.
Así, despacio, el pizarrón se atestó con los nombres de las fe-
ministas más conocidas en Francia: Nicole-Claude Mathiu, Colette
Guillaumin, Paola Tabet, Monique Wittig y Christine Delphy, entre
muchas otras ¿Qué entienden por feminismo materialista?, inquirió.
Más tarde, en entrevista, respondería: “el feminismo materialista
es una corriente múltiple, pero en el Seminario hablaré de la fran-
cófona, tal vez incluso francesa; se trata de un grupo de teóricas y
activistas que se formó en la década de 1970 alrededor de la revista
Questions Feministes.
Esa agrupación desarrolló un pensamiento que critica de ma-
nera muy profunda la idea de la naturaleza femenina y masculina;
desautoriza la concepción de que existe una diferencia biológica o
natural o esencial entre hombres y mujeres.
/ Germán Méndez Lugo
rio estadounidense en referencia al combate al narcotráfico en México.
Es una situación que no tiene reglas y que por tanto se ha vuelto con-
tra la población civil. “Tenemos un estado de guerra” donde por cierto
“la mayoría de la gente armada es del sexo masculino y la desarmada del
femenino”.
Esta violencia, afirmó la doctora Falquet, no tiene que ver con pulsiones
agresivas individuales ni es una violencia ciega, pues es política y econó-
mica, un mecanismo de control social desplegado intencionalmente.
Los niveles de impunidad, el tráfico de armas y la actividad militar son
también controlados e incluso la impunidad ante la violencia contra las
mujeres es intencional.
El grado de violencia que caracteriza las acciones del combate al nar-
cotráfico “vino a opacar la violencia feminicida que impera en lugares
como Ciudad Juárez”; la espectacularidad con que se muestra a las víc-
timas de los cárteles de la droga, casi siempre hombres, “invisibiliza” la
violencia ejercida contra las mujeres, incluso la más cotidiana, “lo que
abre la puerta a más y más violencia”.
La “guerra de baja intensidad”
es enlazada al contexto del comba-
te al narcotráfico y la migración.
La “guerra de baja intensidad”
que se ejerce a diario contra las mu-
jeres es de clase, raza y sexo, por lo
que resulta importante “subrayar que
es una violencia ejercida fundamen-
talmente por hombres, contra otros
hombres y contra las mujeres”.
También es necesario observar
el fenómeno con otra perspectiva
histórica y política, pues no es una
guerra declarada ni de ocupación;
está en el corazón de una estrate-
gia específica en el contexto de la
globalización neoliberal.