Semanario de la UAM
14 05 2012
3
C
enapred monitorea
el
P
opocatépetl
las
24
horas
del
día
La erupción de un volcán puede advertirse
hasta con ocho horas de anticipación: experto
Sismógrafos y acelerógrafos miden la temperatura y los movimientos del cono volcánico
del Popocatépetl, explicó el maestro Delfino Hernández Láscares, investigador del De-
partamento de Biología de la Unidad Iztapalapa.
La erupción de
ese volcán afectaría a
entre 20 y 30 millones
de personas
Lourdes Vera Manjarrez
A diferencia del sismo, la erupción
de un volcán puede advertirse has-
ta con ocho horas de anticipación
y, en el caso del Popocatépetl, exis-
ten sismógrafos y acelerógrafos ins-
talados a una profundidad de hasta
300 metros de su base para medir
la temperatura y los movimientos
del cono volcánico.
Estos fenómenos son monito-
reados las 24 horas del día por el
Centro Nacional de Prevención de
Desastres (Cenapred) para poder
pronosticar una situación de emer-
gencia, explicó el maestro Delfino
Hernández Láscares, investiga-
dor de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM).
Ante la llamada información
“basura” que suele circular por In-
ternet generando pánico y la insufi-
ciencia de datos confiables por par-
te de los medios de comunicación,
las autoridades debieran acudir a
los especialistas universitarios para
generar una cultura de protección
civil basada en el conocimiento.
El profesor del Departamento de
Biología de la Unidad Iztapalapa
de esta casa de estudios compartió
que una erupción del Popocatépetl
afectaría a entre 20 y 30 millones
de personas.
La zona de mayor riesgo por es-
currimiento de lava y lluvia de ma-
terial piroclástico y ceniza mojada
abarcaría un radio de cinco kilóme-
tros (Km.); debido a la formación
topográfica, los escurrimientos
serían por el lado sur del volcán,
apuntó el ingeniero geólogo.
Entre los diez y los 15 km. si-
guientes caería ceniza volcánica
incandescente –300-400 grados
centígrados– y entre los 20 y los 25
km. –debido a la altura del Popo-
catépetl: 5,452 metros (m.) sobre el
nivel del mar– llegaría ceniza fina
y tibia.
Si el viento acompañara ese
fenómeno, la ceniza alcanzaría la
ciudad de México, ubicada a sólo
1,200 m. sobre el nivel del mar.
“El comportamiento del Popo-
catépetl indica actividad, por lo
que el riesgo es latente y no de-
biera descartarse; si la misma dis-
minuyera habría más tiempo para
preparar a la población a través de
programas para una mejor protec-
ción civil”.
En una escala del uno al diez,
una erupción del nivel cinco pro-
vocaría incendios en la zona bos-
cosa del Popocatépetl por la lluvia
de piroclásticos.
En una erupción de grados siete
u ocho la ceniza llegaría a la ciu-
dad de México y con viento alcan-
zaría el área del aeropuerto. Las
delegaciones políticas que sufrirían
mayor afectación serían Xochimil-
co, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan e
Iztapalapa.
Una perturbación geológica
como la erupción de un volcán se-
ría tan sólo el comienzo de una ca-
dena de agentes concatenados que
deben ser previstos y atendidos.
La protección civil nacional es
insuficiente, ya que “continuamos
siendo reactivos a los desastres y
no preventivos; se pone énfasis en
el Fondo de Desastres Naturales y
es poca la inversión en campañas
permanentes de prevención.
“Las unidades de protección
civil tienen personal mínimo y no
profesionalizado; el equipo y la
infraestructura son absolutamente
limitados y no existe presupuesto
para su desarrollo”.
El vulcanólogo propone que la
Ley de Protección Civil considere
obligatoria la impartición de cursos
sobre sismos; también plantea que
desde la academia se realicen con-
ferencias, talleres y asesorías sobre
diseño de programas instituciona-
les de protección civil que com-
prendan las tres fases: prevención,
auxilio y recomposición.