Semanario de la UAM
21 05 2012
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E
sta
herramienta
responde
a
intervalos
probabilísticos
La opinión pública es volátil; nada hay
seguro en las encuestas: Fournier García
Los sondeos
representan un elemento
de información para
los ciudadanos
Las encuestas y sus resultados deben
ser uno de los elementos de infor-
mación para los votantes en el mar-
co de un proceso electoral, afirmó
la doctora Lourdes Fournier García,
investigadora del Departamento de
Política y Cultura de la Universidad
Autónoma Metropolitana (UAM).
Más allá de la influencia que las
conclusiones de dicho ejercicio
ciudadano ejerza en los electores,
se trata de una herramienta que
responde a intervalos probabilísti-
cos, por lo que “no hay algo seguro
con ellas”, dijo la responsable del
Gabinete de Encuestas por Mues-
treo de la Unidad Xochimilco de
esta casa de estudios.
Quienes realizan los sondeos
no deben olvidar “lo volátil que es
la opinión pública” y, en cambio,
deben tener en cuenta que existen
“fluctuaciones” importantes que se
presentan entre el momento en que
se responde la encuesta y la hora
de depositar el voto en la urna.
Es importante considerar la me-
todología utilizada en cada caso,
ya que a veces los resultados pare-
cieran correlacionados con los in-
tereses del patrocinador; se ha ob-
servado que encuestar en la casa o
en la calle provoca diferencias, ya
que la gente tiende a protegerse en
sus respuestas sobre algunos temas
al saberse identificada.
Los ciudadanos deben “hacer su
tarea” y procurar estar bien infor-
mados, de manera que los resul-
tados no sean tan sorprendentes;
algunos se muestran “astutos” y
suelen detectar quién patrocina la
encuesta “y como los mexicanos
somos muy amables”, en ocasiones
ofrecen respuestas que no son las
que espera el encuestador.
Por tanto “puede ser que un día el
elector tenga cierta simpatía por un
candidato o cierta intención de voto,
pero la opinión es volátil y cualquier
cosa puede hacerle cambiar”.
Las encuestas de opinión son
elementos operacionales perma-
nentes de las democracias moder-
nas, al permitir seguir paso a paso
el avance de las campañas electo-
rales, así como las fluctuaciones
de popularidad de candidatos y
gobernantes. También son instru-
mentos de los ciudadanos para ha-
cerse escuchar y comparar puntos
de vista con los demás.
La relación entre encuestadores
y encuestados supone un clima de
confianza y los resultados serán
creíbles en la medida en que to-
das las opiniones sean expresadas
libremente.
Guerra de encuestas
Acerca de las “guerras” de encues-
tas y los supuestos efectos negati-
vos de la publicación de resultados,
la investigadora cita en su trabajo
Opinión pública y democracia
lo
sucedido en 1948 en Estados Uni-
dos, donde el republicano Thomas
E. Dewey registraba una ventaja
supuestamente tan grande sobre
el demócrata Harry S. Truman que
desarrolló una tibia campaña.
Expertos en política y presti-
giados investigadores –entre ellos
Georges Gallup y Elmo Roper–
pronosticaron la derrota de Tru-
man, quien resultó vencedor para
asombro de todos y escarnio de los
analistas.
Ese caso ha sido emblemático
para demostrar que las encuestas
Es importante
considerar la
metodología utilizada
en cada caso