Semanario de la UAM
28 05 2012
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L
a
UAM
forma
parte
del
C
onsejo
de
P
remiación
Recibe el español Carlos López Otín el
Premio México de Ciencia y Tecnología 2011
Enrique Fernández Fassnacht, rector ge-
neral de la UAM, en la entrega del
Premio
México de Ciencia y Tecnología 2011
por el
presidente Felipe Calderón.
El galardonado
reconoce el talento de
quienes lo han ayudado
a tejer la red de la
curiosidad humana
Lourdes Vera Manjarrez
El científico español Carlos López
Otín –reconocido por sus investi-
gaciones para el tratamiento del
cáncer– obtuvo el
Premio Méxi-
co de Ciencia y Tecnología 2011,
anunció el pasado nueve de mayo
el Consejo de Premiación, del que
forma parte la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM) y a cuya
ceremonia asistió el doctor Enrique
Fernández Fassnacht, rector gene-
ral de esta casa de estudios.
En el acto de entrega del galardón
–instituido por el gobierno federal
para reconocer labores realizadas
por investigadores iberoamerica-
nos– fueron destacados los méritos
de López Otín en las áreas de la bio-
química y biología molecular.
En su discurso de agradecimien-
to el catedrático dio cuenta de su
descubrimiento de 60 genes hu-
manos codificantes de proteínas
relacionadas con el cáncer que
han sido identificadas, aisladas y
caracterizadas estructural y funcio-
nalmente, así como de la secuen-
ciación del genoma de la leucemia
linfática crónica.
“Comenzamos trabajando gen
por gen utilizando proteasas como
modelo y más recientemente hemos
estudiado genomas completos de pa-
cientes con cáncer, porque es la for-
ma más global de iniciar una era nue-
va en la investigación oncológica”.
El interés del científico abarca
también problemas relacionados
con el envejecimiento, sobre el
que vaticinó avances importantes:
se trata de “un proceso natural que
a todos nos alcanza; durante mu-
cho tiempo lo hemos considerado
inexorable”.
Sin embargo, “gracias a descu-
brimientos recientes que incluyen
la reprogramación celular o la in-
ducción de fenómenos como la
hormesis o la autofagia esperamos
que en un futuro no muy lejano no
sea tan inexorable, al menos en al-
guna medida o en algunas de sus
dimensiones.
“Todos estos años nos hemos
acercado mediante el análisis de los
genomas a tratar de desvelar algunos
misterios de un problema tan abru-
mador y de gran complejidad como
el cáncer (…) comparamos genomas
(…) el de un número significativo de
personas para que podamos extraer
claves acerca de las funciones que
se han ganado o perdido durante
nuestra propia aventura evolutiva.
Accedemos así al estudio, desde un
punto de vista molecular, de la evo-
lución humana”.
Sobre su trayectoria refirió que ha
compaginado la investigación con la
docencia, “que siempre me ha apa-
sionado y en la que he tratado de
transmitir a los estudiantes que en
ningún lugar se percibe con tanta
intensidad la ilusión por el futuro o
la emoción por descubrir como en
los rincones siempre desordenados,
pero vibrantes de un laboratorio”.
Quienes “nos dedicamos en
los laboratorios a conversar con
la naturaleza perseguimos sueños
(…) en esa búsqueda he tenido la
suerte de que me acompañaran
incontables discípulos que me han
conmovido por su talento y afán de
ayudarme a construir esa red que
vamos tejiendo entre todos y que
no es otra que la de la curiosidad
humana”.
Por tanto agradeció a quienes le
han acompañado en su cita diaria
con la ciencia –incluidos científicos
mexicanos– y cerró así su mensaje:
“me atrevo a decir que la ciencia es,
todavía, el mejor instrumento con-
cebido por el hombre para intentar
que el mundo sea un poco mejor”.