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Semanario de la UAM
02 07 2012
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Desigualdad-discriminación
Pese a los avances alcanzados por las mujeres en el ámbito univer-
sitario persisten la desigualdad, la discriminación y el hostigamien-
to sexual, señaló la doctora Araceli Mingo Caballero, miembro del
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación.
La especialista del Programa Universitario de Estudios de Gé-
nero de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
cuestionó las opiniones frecuentes en el sentido de que la discrimi-
nación hacia las mujeres es cosa del pasado y que la igualdad en
relación con los hombres es una realidad indiscutible.
Las estadísticas sobre la evolución de la matrícula en las últimas
décadas revelan un ingreso sostenido de población femenina a ins-
tituciones en las que había sido minoría; también constatan logros
académicos significativos de ellas.
Frente a la consideración de que las propuestas feministas han
sido alcanzadas “se vuelve urgente centrar la atención en las ne-
cesidades y el diseño de políticas y acciones que respondan a las
mismas”, señaló la investigadora.
Un estudio realizado en la UNAM –próximo a publicarse en un
libro– refiere respecto de la presencia de mujeres en puestos direc-
tivos en las universidades que en la UAM alcanza 6.7 por ciento,
contra 93.3 de hombres; en la UNAM 31 por ciento, contra 69 por
ciento; en la Universidad Autónoma de Nuevo León 21 por ciento,
contra 79 por ciento; en la Universidad de Guadalajara 23.7 por
ciento, contra 76.3 por ciento, y en la Universidad Autónoma del
Estado de México 23.7 contra 76.3 por ciento.
En el caso de la UNAM, sólo una cuarta parte de alumnos consul-
tados consideró que hay desigualdad en el trato que reciben unas y
otros dentro en esa institución. En cuanto al sector académico, 41.9
de las profesoras de carrera y 29.6 de las investigadoras percibió
desigualdad, en tanto que 27.9 por ciento de profesores de carrera
y 14.3 por ciento de investigadores registró esa impresión.
Estos datos hablan de lo “naturales y escurridizas” que resultan
las conductas discriminatorias, cuya cotidianeidad obtura con fre-
cuencia el registro consciente de tales actos.
III Congreso internacional avances de las mujeres en
las ciencias, las humanidades y todas las disciplinas
forzosamente de trascender el sa-
ber lógico formal, dando la impor-
tancia que merece “al sentimiento
como forma de conocimiento” y
que siempre se ha visto alejado y
poco atendido en las instituciones.
La educación de la sensibilidad
en la cultura occidental se logra
principalmente a través de la for-
mación artística y el contacto pro-
fundo con las distintas manifesta-
ciones culturales.
Sin embargo en la primaria, por
ejemplo, “¿cuándo llevamos a los
niños a observar un cuadro o los
aproximamos a que gocen de la
ópera?
Al no hacerlo “perdemos esa
sensibilidad que hace al ser hu-
mano más humano y que se va a
reflejar en la conducta, la forma de
ver el mundo y de relacionarse con
los demás”.
La educación del sentimiento
se ha dejado a nivel de entreteni-
miento –un ámbito donde tienen
mucho que ver los medios de co-
municación– y poco se hace por
fomentarla, aun cuando existen
áreas del conocimiento como las
ciencias y artes para el diseño que
debieran tener mayor difusión.
Al citar a Susane Langer expu-
so que la educación artística es la
del sentimiento; la sociedad que la
desatiende se abandona a la emo-
ción amorfa que “da nada más para
que consumamos o gustemos lo
que quieren que gustemos. El mal
arte conduce a la corrupción del
sentimiento, factor importante de
irracionalismo que explotan dicta-
dores y demagogos”.