Semanario de la UAM
17 02 2014
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Aguante
, símbolo de marginación y resistencia
La producción literaria rusa,
de gran aceptación mundial
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
Más allá del paneslavismo que surgió como moda en Rusia frente a
la hegemónica cultura europea, “debemos acercarnos a los escritores
rusos del siglo XIX y XX porque construyeron una estética diferente
repleta de recursos estilísticos que buscó constituir un nacionalismo
para esa vasta región” multicultural, señaló el maestro Enrique López
Aguilar.
Al participar en el
XXXIV Coloquio de lectura
.
Acercamientos a la lite-
ratura rusa
con la conferencia
Los receptores de la novela rusa del siglo
XIX,
organizado por la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM), apuntó que la producción en el género retoma
valores, lengua, cultura y tradiciones que se definen e identifican ante lo
externo, en particular en la búsqueda de lo humano, por lo que ahora
gozan de gran aceptación internacional.
López Aguilar afirmó que en la actualidad se lee de otra manera a Ni-
kolái Gógol, Fiódor Dostoyevski, LeónTolstói y Aleksandr Pushkin porque
la obra de estos autores dejó de ser algo exótico para conformarse como
un tejido narrativo que se aleja de lo paneslavo, es decir, de esa corriente
político-cultural de tinte nacionalista y de unidad entre los países euro-
peos de origen eslavo que emergió en el siglo XIX.
El investigador del Departamento de Humanidades sostuvo que desde
antes del siglo XVIII la cultura rusa había estado plasmada en canciones,
iconos y arquitectura.
En las décadas de 1830 y 1840 se dio un cambio a partir de un gran
desarrollo cultural conocido como el siglo de oro ruso, con el auge de la
literatura y el arte en general. En ese periodo surgió el interés mundial por
la calidad y la distinción estética rusa. El éxito de la producción artística
se expresó en la aceptación, tanto por el público ruso como del resto de
Europa.
Eduardo Issachar Figueroa García
La repetición constante de la resis-
tencia ante la represión que ejerce
la maquinaria sistematizada sobre
lo natural en la sociedad quedó
presente en la Casa Rafael Galván,
centro de extensión educativa y
cultural de la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM).
En la charla en torno a la obra
Aguante
, del artista Enrique Ježik,
organizada por la Dirección de
Artes Visuales y Escénicas de la
Coordinación General de Difusión
de esta casa de estudios, el curador
del Museo Universitario de Arte
Contemporáneo doctor Cuauh-
témoc Medina se refirió al video
que muestra a cinco hombres que
toman como escudo una barra de
metal y concreto en su intento por
detener la acción de una excavado-
ra que ejerce presión sobre ellos; la
secuencia fue repetida cinco veces.
El grupo, en que se encuentra
Ježik, que sostiene la placa sim-
boliza a aquellos marginados y en
ocasiones débiles que aguantan el
embate del sistema, una y otra vez.
El que sean cinco hombres y cinco
repeticiones pretende la naturali-
dad en los números: “una relación
con los cinco dedos de la mano”.
La excavadora representa las
herramientas del poder y si bien
no son los represores reales, sí
son instrumentos manejados por
uno o varios grupos hegemóni-
cos que controlan el devenir de
la sociedad.