Semanario de la UAM
23 06 2014
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Tendencia al aumento en el consumo
de alcohol entre jóvenes mexicanos
Necesario considerar la calidad de vida al medir la pobreza
Un error al medir la pobreza radica en considerar úni-
camente el ingreso económico, pues debe tomarse en
cuenta la calidad de vida, tanto en bienes tangibles
como intangibles, aseveró el doctor Fernando Palma
Galván, académico de la Facultad de Estudios Supe-
riores (FES) Aragón.
En el
Coloquio de trabajos finales de economía y po-
lítica y gestión social
, realizado en la Unidad Xochimil-
co de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),
dijo que el gobierno de México atribuye el incremento
de la pobreza a factores externos, por ejemplo, la pan-
demia de influenza o la crisis mundial de alimentos.
El también coordinador del Seminario de economía,
pobreza y desarrollo de la FES Aragón citó datos del Con-
sejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo
Social según los cuales entre 2008 y 2010 existían en el
país 52 millones de pobres –que representaban 46.2 por
ciento de la población total– y sólo 19.3 millones –alre-
dedor de 21.8 por ciento– eran considerados no pobres
ni vulnerables a padecer alguna carencia social.
El Coloquio se llevó a cabo con la idea de generar
un espacio de análisis, diálogo y retroalimentación en-
tre los estudiantes que realizan su tesis sobre pobreza
urbana, políticas de seguridad o alternativas para el
combate al narcotráfico, entre otros temas.
Otros trabajos desarrollados por alumnos de la Uni-
dad Xochimilco y la FES Aragón son Pobreza urbana
en Netzahualcóyotl, políticas de seguridad pública
gubernamental; Las políticas de desarrollo social y Al-
ternativas para el combate al narcotráfico.
Lourdes Vera Manjarrez
En México el consumo de alcohol
en los jóvenes pasó de 40 a 70 por
ciento y diversos estudios advier-
ten que el grupo de mayor riesgo
para el desarrollo de la adicción
a esa droga legal son los jóvenes
universitarios, señaló el doctor Ri-
cardo Gerardo Hidalgo Luna, re-
presentante del Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS).
En el
1er. Congreso Universita-
rio Internacional sobre Adicciones,
que organizó la Universidad Au-
tónoma Metropolitana (UAM), el
especialista recordó que el consu-
mo –socialmente aceptado– de al-
cohol incrementa ocho veces más
las posibilidades de utilizar otras
sustancias adictivas.
El patrón en los estudiantes uni-
versitarios consiste en beber en
fiestas o reuniones hasta llegar a la
embriaguez, casi siempre en fines
de semana; esta práctica reúne dos
factores peligrosos: regularidad y
abuso en la cantidad, una fórmula
con la que se llega rápidamente a la
dependencia, puntualizó el experto.
En ese sector de la población no
hay diferencia de género: las muje-
res consumen alcohol en la misma
proporción, aunque lo ocultan más.
La Organización Mundial de la
Salud considera que el consumo
moderado de bebidas alcohólicas
para mujeres no debe ser superior
a tres en cada ocasión –una copa
por hora– y no debe superar las
nueve copas a la semana; en el
caso de los varones, no más de
cuatro copas y un máximo de 12
copas por semana.
Algunas condiciones que de-
terminan dependencia al alcohol
son falta de identidad y autoesti-
ma; baja tolerancia a la frustración;
poco ajuste adaptativo; angustia;
tensión y mal rendimiento escolar,
entre otras.
Foto: Enrique López Valderrama.