Semanario de la UAM. Vol. XXV No.1 3-Sep-2018

[Semanario de la UAM | 03•09•2018] 5 SOCIEDAD Una vez planteada esta idea, los alumnos han trabajado en la arquitec- tura final: fachadas, patio, estaciona- miento, muros interiores y exteriores, espacios habitables y reordenamiento de instalaciones, siempre con un pun- to de vista artístico para contrarrestar la imagen de edificio reestructurado y proyectar una de obra nueva. Experiencia relevante Los jóvenes encontraron viviendas destruidas y vandalizadas, pero sobre todo debieron afrontar el reto que significaron las limitaciones impuestas por la estructura de contraventeos de acero que propuso la empresa y que representó una labor relevante en su formación como arquitectos. López Rivera e Icaza Moctezuma concluyeron que había un aprovecha- miento mínimo de los espacios, por lo que “en el proyecto decidimos otorgar una mejor opción al mantener e incluso recuperando otros que se perderían”, por ejemplo, en lugar de quitar balco- nes optaron por terrazas con ventanas corredizas para ampliar las áreas. Los objetivos fueron también no perder la vista de la plaza Washington; contar con buena iluminación, venti- lación y organización de las plantas en cada piso; considerar la opinión de los vecinos sobre las fachadas, y utilizar componentes ligeros, incluido un oxidante de concreto que crea una apariencia atractiva, es de costo bajo y no es necesario tanto mantenimiento. López Puerto y Sosa Manzano pro- pusieron medidas para la eficiencia del lugar y evitar peso extra mediante un acabado de madera elegante y el uso de tres muros divisorios de tabla-roca; además sugirieron disponer de dos baños, uno medio y otro completo, un patio de servicio y la fachada en con- creto premezclado color integral para ahorrar en pintura. Hernández Cruz y Navarro Ramos notaron que el edificio estaba en ma- las condiciones no sólo por el temblor, sino también por modificaciones a los departamentos que generaron inseguridad y apariencia pésima; aun cuando “la fachada no tenía muchos problemas, sólo desprendimientos de recubrimientos, al interior los había en instalaciones y muros, pero fueron su- perados con el trabajo conjunto”. En la fachada fue empleado panel de aluminio compuesto, que da una apa- riencia contemporánea, de acuerdo con el gusto de los residentes y que se lleva bien con la estructura, y se esbozaron muros divisorios con panel W, que es ligero, rápido de colocar y de bajo costo. Ortiz Jiménez y Mendoza García expresaron su satisfacción por el acer- camiento al campo laboral con esta experiencia, en la que debieron re- solver los desafíos –todos superados– que implican los contraventeos, desde los accesos en la planta baja de peato- nes y automóviles, hasta los interiores de los departamentos. “Manejamos el panel de aluminio, que más que un gasto será una inversión para lograr una apariencia de construcción recien- te” y los materiales son resistentes con el fin de evitar costos de mantenimien- to: “en interiores cada centímetro está impregnado de ideas”. El doctor Alcántara Onofre, asesor del proyecto, estimó que debido a los sucesos catastróficos la rehabilitación y el diseño de interiores son áreas am- plias a las que los alumnos podrán de- dicarse, no obstante que en la Ciudad de México y el área metropolitana –con 21 millones de habitantes– “hay ya poco por construir”. Proyecto nuevo Representantes de 16 familias del edificio de Dinamarca Núm. 39 se reunieron el pasado 25 de julio con el equipo de la UAM para elegir uno de los proyectos de rehabilitación del inmueble di- señados y ahora los alumnos y el profesor se encuentran en el proceso de desarrollar un plan arquitectónico que recoja las observaciones y demandas de los vecinos. /Nallely Sánchez Rivas Entrevista con los participantes https://youtu.be/XZEgPmgrMek

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