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Número 364

20 de agosto de 2019

NECESARIA LA AUTOCRÍTICA UNIVERSITARIA PARA AVANZAR

EN TIEMPOS DE CAMBIO

*Participantes en seminario propusieron vincular más el saber generado en el aula con la realidad

 

La crisis es siempre motor de transformación y se convierte en un ejercicio de autocrítica para “cuestionar lo que hemos hecho y hacia dónde vamos”, a propósito del aniversario número 45 de esta casa de estudios, expresó la diseñadora Dulce María Castro Val, académica de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

En el Seminario Autocrítica, organizado por la División de Ciencias y Artes para el Diseño (CyAD) de esa sede académica, la jefa del Departamento de Investigación y Conocimiento del Diseño convocó a un grupo de docentes a participar en el replanteamiento de las necesidades de la Institución frente a los cambios políticos y sociales que vive México y los retos que enfrenta.

 

Castro Val considera pertinente esta práctica en un espacio natural como la UAM para debatir la diversidad de expresiones, manifestaciones y opiniones, entre las que se encuentran aportes desde el consenso y el disenso, una tarea imprescindible en un contexto de cambios nacionales que impactan en las instituciones de educación superior.

 

El doctor Jorge Ortiz Leroux, profesor del Departamento de Evaluación del Diseño, afirmó que el acto reflexivo de la autocrítica implica repensar lo que está pasando en una universidad con 45 años de experiencia y un bagaje que permitiría hacer un balance de lo que se ha hecho bien y mal.

 

En el entorno de los cambios propuestos en la División de CyAD, el académico ha planteado el diseño de un trabajo más sintético en los planes y programas de estudio, pero no se ha logrado concretar. Si se toma en cuenta el panorama global, “nos damos cuenta de que países que tienen un sistema educativo muy avanzado, como Dinamarca, han desarrollado planes más compactos que a la vista garantizan un buen aprendizaje”.

 

Otro elemento que puso a consideración es el de la investigación, que está depositado exclusivamente en los profesores, mientras que el alumno actúa sólo como el depositario de esas indagaciones, lo que a su juicio es un error, pues él también investiga, produce conocimiento y genera su propio saber.

 

Cuando se propuso una política en la materia que incluyera a los estudiantes como investigadores, la respuesta de las autoridades universitarias fue que ellos debían ingresar al mercado de trabajo una vez terminados sus estudios.

 

Sin embargo, Ortiz Leroux aseguró que no hay un mercado laboral que alcance para los diseñadores gráficos, pues hay mucha demanda y poca oferta, por lo que generar investigación es fundamental para los jóvenes y una opción para desarrollarse de otras maneras, además de fomentar la especialización y la continuidad de sus estudios en maestrías y doctorados.

 

El docente sostuvo que es necesario “enfrentarnos a la crítica y la ruptura, incluso sin temor a ello, porque de ahí surgen elementos nuevos para reconocernos como sujetos partícipes de cambios; actualizarnos como institución debe surgir de nosotros mismos como actores de cambio”.

 

Como medidas de acción propuso vincular más el conocimiento generado en el aula con la realidad fuera de la universidad, tomando en cuenta que hay grandes entornos de acción, específicamente en la Unidad Azcapotzalco, que tiene alianzas con la alcaldía y con instituciones gubernamentales.

 

El doctor Marco Vinicio Ferruzca Navarro, director de la División de CyAD, se pronunció por que las reflexiones producto de este Seminario cristalicen en ideas sobre qué proyecto de universidad se busca –vital como propósito educativo y cultural– y propicien una revisión sobre la historia de la creación de las universidades y los diferentes momentos por los que han pasado.

 

El Seminario Autocrítica continuará en el mes de septiembre y los resultados serán publicados en un libro que aparecerá a finales de año.