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Número 372

22 de agosto de 2019

NECESARIO RECICLAR PARA DISFRUTAR UN PLANETA SANO POR MUCHO TIEMPO

*Una plática sobre el tema se llevó a cabo en la UAM, en el marco del Ciclo Jueves en la Ciencia Niños

 

En lugar de desechar hay que aprender a reutilizar y reciclar, pero “sobre todo a reducir la basura que diariamente producimos, ya que cambiar el sentido de nuestra relación con el planeta y ser conscientes de nuestros residuos será lo único que permitirá tener un planeta sano por mucho tiempo”, afirmó el maestro Constantino Gutiérrez Palacios durante el ciclo Jueves en la Ciencia Niños.

 

El primer paso debe ser acopiar los desperdicios diferenciando el tipo de material, es decir, clasificándolos e incluso separar componentes: metal, plástico, cartón/papel, vidrio o residuos orgánicos, ya que no basta con apartar lo orgánico de lo inorgánico, señaló en el Centro Cultural Casa de las Bombas de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

En la charla interactiva Reciclaje: un juego útil y divertido, pequeños de varias edades aprendieron que los residuos orgánicos pueden reutilizarse a través de la producción de compostas, que además de servir como insecticidas previenen la erosión del suelo, mientras promueven la diversidad de microorganismos y permiten disminuir el uso de combustibles fósiles al evitar el consumo de fertilizantes químicos.

 

Algunos países se han dado a la tarea de obligar a las empresas a usar materiales retornables, un método por el cual la gente regresa al vendedor el envase de los productos alimenticios, como solía hacerse antes con los refrescos en recipiente de vidrio o los rastrillos de navaja intercambiable, recordó el maestro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

En las plazas públicas de otros lugares se han colocado máquinas clasificadoras de desechos, en especial de botellas, en las cuales son depositados botes o envolturas plástico o vidrio por color a cambio de un boleto para ser intercambiado por despensa en tiendas autorizadas; estos recipientes pueden ser reutilizados hasta 20 veces.

 

En la Ciudad de México existen lugares de compra y venta por kilogramo (kg) de residuales al mayoreo, por ejemplo un kg de PET se compra en cinco pesos y uno de aluminio en 15 pesos, en promedio.

 

Otro fundamento básico para la ecología es reutilizar tanto como sea posible, lo que resulta tan relevante que es considerado por muchos la mejor forma de minimizar el impacto ambiental.

 

Algunas empresas ofrecen un servicio de mantenimiento y limpieza para la donación de objetos, como ocurre con algunas ópticas que reparan los anteojos donados para luego ser entregados en perfecto estado y con la graduación adecuada a personas de escasos recursos, o bien aquellas campañas que intercambian sillas de rueda por cada bote con dos kilogramos de las fichas que cierran las latas.

 

El desarrollo tecnológico actual conduce a que la industria del reciclaje se convierta en importantes suministradoras de materias primas para la fabricación de los más diversos artículos de consumo, al tiempo que permite proteger el medio ambiente y ahorrar los recursos minerales y distintas energías.


Reciclar es volver al ciclo productivo los residuos que pueden ser reutilizables, cuyo símbolo universal, decretado por la Organización de las Nacionales Unidas y conmemorado cada 17 de mayo, contempla las tres flechas verdes, reducir, reutilizar y reciclar.

 

En la Ciudad de México hay tres plantas separadoras que ayudan enormemente al reciclaje y están ubicadas en Aragón, Santa Marta Acatitla y el bordo poniente, sostuvo el maestro Gutiérrez Palacios.

 

El lugar donde se depositan los desechos son centros de disposición final, también llamados rellenos sanitarios, ya que para reintegrar esa basura a la naturaleza se forman capas o bloques de residuos, que son rellenados con tierra para evitar malos olores, la proliferación de fauna nociva y sobre todo incendios, pues muchas veces estos residuos se mezclan con materiales flamables, que sumado a la temperatura de las tierras áridas, produce fácilmente incendios.

 

En la Ciudad de México ya no hay ningún relleno sanitario, el último estuvo en el Bordo Poniente a un costado del aeropuerto, pero ya fue clausurado en 2011, ahora la mayoría es llevada al Estado de México y a los grandes rellenos que están rumbo a Puebla.

 

Este ciclo de ciencia orientada a los niños es un trabajo conjunto entre la Oficina de Divulgación y la Coordinación de Extensión Universitaria de esa sede universitaria.