Semanario de la UAM
27 08 2012
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La Universidad debe
participar en la
discusión del tema
debido a que el
petróleo barato
se está agotando
Análisis crítico
Por otra parte, en su trabajo
Aná-
lisis crítico del futuro de los bio-
combustibles en México,
el doctor
Quintero Ramírez señala que los
biocombustibles son considerados
una opción sustentable para susti-
tuir parcialmente los energéticos
líquidos tradicionales: gasolina,
diesel o turbosina, ya que el análi-
sis del ciclo de vida arroja que las
emisiones de CO
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se reducirían
entre 20 y 90 por ciento, depen-
diendo de la materia prima que se
utilice.
En dicho trabajo se advierte que
si México pretendiese la genera-
ción de biocombustibles se encon-
traría con el problema de la caren-
cia de materia prima disponible en
cantidad y precio.
El fracaso del plan de produc-
ción de etanol para las tres zonas
metropolitanas más grandes del
país emprendido en 2008 por las
secretarías de Energía; de Agricul-
tura, Ganadería, Desarrollo Rural,
Pesca y Alimentación, y de Medio
Ambiente y Recursos Naturales se
debió en gran medida a la posición
asumida por Pemex, que nunca
manifestó un claro y decidido apo-
yo al proyecto.
También obedeció a que el pre-
cio del azúcar en el mercado inter-
nacional es mucho menor al nacio-
nal y por tanto resultó inviable la
producción industrial.
Al revisar las estadísticas de la
caña de azúcar en más de 13 años,
se observa un estancamiento de di-
cho sector, lo que significa que la
biomasa alimentaria –azúcar– para
etanol prácticamente no existe y su
potencial de crecimiento es muy
pequeño.
Para el biodiesel la situación es
bastante más compleja y difícil, ya
que se importa más de 60 por ciento
del consumo de oleaginosas –acei-
te– y la tendencia en el mercado in-
ternacional es al alza en los precios.
En 2008 el Instituto Nacional de
Ecología encargó a la Unidad Cua-
jimalpa de la UAM estimar el po-
tencial nacional de producción de
etanol celulósico para lo cual se de-
cidió hacer una evaluación de los re-
cursos lignocelulósicos disponibles.
De acuerdo con la metodología
seguida, en lugar de escoger culti-
vos específicos y suponer superfi-
cies potencialmente fértiles se optó
por un levantamiento estado por
estado de los principales cultivos y
considerar sólo la biomasa sin uso
aparente, tanto en la agricultura
como en los sectores pecuario o
industrial.
La cantidad de biomasa que
podría ser destinada para la gene-
ración de etanol es pequeña. Sólo
en 12 entidades se tienen disponi-
bles más de cinco millones de to-
neladas y el total anual es de sólo
un poco más de 135 millones de
toneladas, con lo cual se podrían
obtener apenas alrededor de cien
millones de litros de etanol al año,
cantidad pequeña considerando el
consumo actual.
Otro problema que se detectó
en dicha investigación es que la
biomasa está dispersa en una gran
superficie, por lo que el acopio y
el almacenaje sin duda represen-
tan un reto de enorme magnitud y
riesgo, además de que significarían
un incremento considerable en los
precios de la materia prima.
Las estimaciones permitieron
concluir que el potencial para eta-
nol de segunda generación es pe-
queño y no resultaría ni económica
ni logísticamente viable en el me-
diano plazo.