Página 16 - Semanario de la UAM Vol. XIX Núm. 2

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Semanario de la UAM
03 09 2012
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Disfrutó la comunidad de la UAM de una
mezcla heterodoxa de culturas milenarias
De Beirut a
‹‹
Cosamaloapan
, un
encuentro de música
contemporánea,
raíces árabes, barroco
novohispano y
son jarocho
Germán Méndez Lugo
Una tarde lluviosa enmarcó el
viaje musical –por el tiempo y la
geografía mundial– efectuado por
el grupo Eblen Macari Ensamble el
pasado 27 de julio en la Rectoría
General de la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM).
La guitarra contemporánea, la
jarana jarocha, el clavecín, un pan-
dero milenario, una tabla india, un
cajón andaluz, una cítara eléctrica y
un
stick
–instrumento de cuerda que
permite la ejecución de múltiples
notas cualquiera sea la distancia to-
nal– entre otros, hicieron posible el
recorrido del público universitario
por resonancias y armonías oriun-
das de lugares remotos.
De Beirut a Cosamaloapan,
es
decir, de las raíces árabes a las
barrocas de la música mexicana;
de Escocia, Irlanda, España y las
costas de Líbano hasta Veracruz,
Oaxaca y Tabasco, en un festín de
ritmos, cantos y lenguas que logró
una mezcla heterodoxa de culturas
y tradiciones milenarias.
Integrado por Olga Martínez,
Eblen Macari, Mauricio Sotelo y
Kabalan Macari, virtuosos gracias
a una sólida formación en música
contemporánea, Eblen Macari En-
samble colmó de entusiasmo a los
asistentes reunidos bajo el domo
de la Rectoría General.
Para abrir apetito los artistas in-
terpretaron una pieza de evidentes
raíces irlandesas y continuaron con
una tarantela o baile popular italia-
no del siglo XVII de la autoría de
Athanasius Kircher (1602-1680).
Invitación a zapatear
Las melodías repercutían suave-
mente en la escultura de Manuel
Felguérez situada justo arriba de
los hábiles músicos, quienes ofre-
cieron una folía –tema antiguo y
común en España y Portugal– pero
con sorprendentes giros istmeños
que convocaban a zapatear.
Para deleite y sorpresa de todos
surgieron de pronto las notas del
son
La lloroncita jarocha
(“
Cuando
estaba yo en prisiones solito me
entretenía…”
) adornado de folk, y
siguieron a ritmo del fado portu-
gués coros de poemas de Fernando
Pessoa.
“¡Otra, otra, otra, otra!”, gritaba
al final la concurrencia para moti-
var a esos alquimistas musicales,
quienes cedieron a las demandas
obsequiando un clásico de la tra-
dición mexicana,
La petenera: “La
petenera, señores, nadie la sabe
cantar, sólo los marineritos que la
cantan por la mar…”
Tal
colisión
de música contem-
poránea con raíces árabes, barro-
cas y son jarocho fue organizada
por la Coordinación General de
Difusión a través de la Sección de
Actividades Culturales.
Fotos: Alejandro Zúñiga García.