Semanario de la UAM
22 10 2012
7
S
eñaló
la
propiedad
privada
como
un
robo
A Rousseau se debe la recuperación
de un principio fundamental: la libertad
Para el también escritor
la ciudadanía es el escalón más alto
al que puede aspirar una persona
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
Principal sospechoso de instigar los movimientos re-
volucionarios de los dos últimos siglos, Jean-Jacques
Rousseau ha sido catalogado como un autor maldito
pues de inicio estuvo en contra de la creación filosófi-
ca de su época y –en consecuencia– ha contado con
poco reconocimiento de la academia.
Pero es a él, más allá de su “contrato social”, a quien
se debe la recuperación de uno de los principios funda-
mentales de los seres humanos: la libertad, argumentó
el doctor Jorge Velázquez Delgado, investigador del
Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa de
la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El organizador, junto con especialistas de otras ins-
tituciones, del
Coloquio internacional: Jean-Jacques
Rousseau a 300 años de su natalicio
advirtió que en el
pensamiento del escritor y filósofo suizo la ciudadanía
es el escalón más alto al que persona alguna puede
aspirar en el mundo, con independencia del orden
político al que pertenezca.
Es el reconocimiento más merecido de todo
hombre o mujer y no debe quedar limitado a simple
formalismo.
El método más utilizado por Rousseau para expo-
ner sus tesis fueron las cartas. Muchos pensadores lo
consideran el verdadero responsable del totalitarismo
al haber establecido los principios axiales de la demo-
cracia moderna basada en la voluntad popular.
“
Lo que creemos nunca se le perdonará, más allá
de todos los tiempos”, es haber señalado la propiedad
privada como lo que es: un robo, pues si bien nunca
estuvo en contra de ella, sí se opuso a una ampliación
más allá de todo límite racional.
“
Pero nos heredó un terrible problema: concebir
al individuo civil como un ser virtuoso y moral; lograr
tal fin implica dignificar la política y para ello sugiere
que abandonemos el mundo de las apariencias y pa-
semos a la transparencia, pero hay un obstáculo: el
capitalismo”.
Al hablar sobre Rousseau y el aspecto religioso, el
doctor Francisco Piñón Gaytán –profesor del mismo
Departamento– señaló que aquél supo vivir la here-
dad de la sensibilidad católica y al mismo tiempo cier-
to espíritu del viejo luteranismo, pues al convertirse al
catolicismo plasmó su religiosidad
natural, que no provenía de las lu-
ces de la filosofía de la Ilustración,
sino de una perspectiva heredada
de San Agustín.
Rousseau es el gran genio de
una modernidad decidida a criticar
un racionalismo que, vía la civiliza-
ción, establecía una artificialidad no
digna de un humanismo auténtico.
Este filósofo hizo dos grandes aportaciones a la
pedagogía: la crítica a la cultura moderna que erigía
al
Homo economicus
como prototipo de libertad y
prosperidad, expresión de un mundo sin corazón, y el
pensamiento ético de libertad como defensa y lucha
contra los despotismos que atentan contra la dignidad
de los seres humanos.
La Unidad Iztapalapa
conmemoró 300 años
del natalicio
del filósofo suizo