Semanario de la UAM
29 10 2012
8
M
assieu
T
rigo
refirió
el
impacto
social
,
económico
y
cultural
Para ejercer el principio precautorio México
debe fortalecer su capacidad de evaluación
Investigadores de la UAM proponen
‹‹
una política de cautela para permitir
la siembra de maíz transgénico
México debe aplicar una política de cautela respec-
to de la siembra de maíz genéticamente modificado
debido a los riesgos que representa la contaminación
por transgenes en diversas zonas del país, indicó la
doctora Yolanda Massieu Trigo, coordinadora del Pos-
grado en Desarrollo Rural de la Unidad Xochimilco de
la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Investigadores del Área Impactos Sociales de la Bio-
tecnología de la Unidad Azcapotzalco de esta casa de
estudios cuentan con una larga trayectoria científica y
de participación en foros en los que han recomenda-
do que se ejerza el principio precautorio, es decir, la
adopción de medidas protectoras para el medio am-
biente y la salud pública.
La profesora sostuvo que México necesita fortale-
cer sus capacidades de evaluación, como proponen la
Comisión para la Cooperación Ambiental del Tratado
de Libre Comercio, el Consejo Consultivo de la Comi-
sión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organis-
mos Genéticamente Modificados y la Red Mexicana
de Monitoreo de Organismos Genéticamente Modifi-
cados y Monitoreo, así como en espacios de participa-
ción de organizaciones sociales y campesinas.
Aun cuando no ha sido liberado el grano transgéni-
co a escala comercial, en el territorio nacional existe
la siembra de producto de esa índole en Tamaulipas y
Nuevo León, denunció la también integrante del pro-
yecto
Impactos sociales, económicos y culturales de
la posible introducción de maíz genéticamente modi-
ficado en México
,
del Departamento de Sociología de
la Unidad Azcapotzalco.
Entre las consecuencias adversas están la pérdida
de nichos para la agricultura de grano tradicional y pre-
siones de transnacionales para comercializar semillas
transgénicas; existen también aspectos políticos como
la Ley de Bioseguridad promulgada en 2005, que por
pretender satisfacer a grupos en favor y en contra resul-
tó inoperante en algunos aspectos.
Massieu Trigo dijo que se requieren esfuerzos se-
rios en investigación para la conservación de varie-
dades nativas; ser cautos al liberalizar la siembra de
transgénicos, e invertir en estudios sobre especies ori-
ginarias y sus zonas agroecológicas.
La política pública al respecto debiera fomentar la
preservación de la riqueza genética del país para ga-
rantizar la soberanía alimentaria, pues el problema de
dependencia al respecto es grave.
La agricultura nacional, como han demostrado
científicos, tendría mucho potencial si se desarrollara
de manera adecuada.
El proyecto en el que trabaja la doctora Massieu
Trigo pretende ofrecer –en un plazo de dos años– un
análisis objetivo de la situación; en su primera etapa
presentará reportes sobre el maíz transgénico en Esta-
dos Unidos y Honduras.
Estas evaluaciones resultan importantes porque se
trata de siembras liberalizadas, por un lado, y porque
México es dependiente alimentario de su vecino en la
frontera norte, por otro.
En cuanto al país centroamericano, se trata del úni-
co en esa zona con uso masivo y comercial de maíz
genéticamente modificado.
La siguiente etapa del estudio –en el que participan
las doctoras Yolanda Castañeda Zavala, Rosa Luz Gon-
zález Aguirre, Arcelia González Merino y Paz Trigue-
ros Legarreta, de la Unidad Azcapotzalco, y Elena La-
zos Chavero, de la Universidad Nacional Autónoma de
México– se centrará en el trabajo de campo en México.