Semanario de la UAM
12 11 2012
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Investigadores
realizan estudio para
elaborar y/o purificar
medicamentos
huérfanos y excipientes
No obstante ha continuado la
investigación farmacológica preclí-
nica sobre el fármaco para el trata-
miento de crisis lepromatosa.
Con base en este y otros estu-
dios respecto de la talidomida, en
1997
Estados Unidos aprobó su
uso en pacientes con lepra y SIDA,
en particular para el síndrome de
capote, “porque también se encon-
tró que esta generosa molécula”
tiene potencialidades de efectos
biológico-terapéuticos contra mu-
chas enfermedades.
La doctora Altagracia Martínez
señaló que este fármaco se probó
también en un modelo de cáncer
cerebral de tumores heterólogos
y homólogos en ratas y se llegó a
grandes resultados” en el Institu-
to Nacional de Neurología y Neu-
rocirugía por parte de los doctores
Julio Sotelo y Camilo Ríos, este
último investigador de la UAM y
del INNN.
También expuso el caso de la
dapsona –solicitada por el doctor
Latapí– “porque la talidomida sirve
en las crisis lepromatosas, pero la
dapsona es útil en la atención de
pacientes de todos los días y no
hay disponible, a pesar de la faci-
lidad para sintetizarla”.
Además de sintetizarla con este
propósito, los investigadores de la
UAM y el INNN buscaron sus po-
sibles efectos anticonvulsionantes,
antiepilépticos y como coadyuvan-
te para aumentar estas consecuen-
cias, las cuales comprobaron, pero
se propusieron ir más allá y experi-
mentar en infarto cerebral.
Decidimos hacer un protocolo
y probar la dapsona en polvo como
suspensión en personas con infarto
cerebral bajo un protocolo muy es-
tricto (…) y los pacientes se recupe-
raron sin secuelas (…) pues se trata
de un sulfa terapéutico con un per-
fil bastante favorable de eficacia y
efectos adversos totalmente leves”.
Esto originó una patente registra-
da en México y en todos los países
pertenecientes al Tratado de Coope-
ración en Materia de Patentes.
La especialista destacó que den-
tro del grupo de los fármacos huér-
fanos se encuentran los antídotos
contra muchas intoxicaciones, en
particular por talio, plomo y mer-
curio, entre otros metales pesados.
El sulfato de talio, empleado en
general como raticida y vendido
sin restricción alguna en cualquier
tlapalería, ha quedado prohibido
ante la frecuencia de accidentes,
pero también por su utilización en
casos de suicidio.
Azul de Prusia
En la búsqueda de un antídoto
contra intoxicaciones del tipo se
trabajó con azul de Prusia, reactivo
químico usado para hacer pinturas
y que administrado como reactivo
no farmacéutico– posibilitaba la
recuperación de intoxicados con
el metal radiactivo conocido como
sulfato de talio.
El azul de Prusia con calidad
farmacéutica contó con patente
mexicana.
Después de los sucesos del 11
de septiembre de 2001 en Nueva
York, Washington y Pennsylvania,
que trajeron consigo el temor de
Estados Unidos a posibles ataques
con sustancias radiactivas –como
el incoloro, insaboro e indetecta-
ble talio– la Food and Drug Admi-
nistration (FDA) decidió buscar an-
tídotos y ahora “estamos referidos
en su página como el único grupo
que ha desarrollado uno con cali-
dad farmacéutica”.
Entre los proyectos de investiga-
ción en curso se cuentan la sepa-
ración praziquantel para tratar la
neurocisticercosis, otra enferme-
dad olvidada. El problema es que
consiste en una mezcla racémica
de enantiomeros y la intención es
separarlos para detectar algunos de
los efectos adversos de la molécu-
la que son característicos de cada
enantiomero y abaratar los costos
de producción al obtenerlos de
manera separada.
El grupo ha trabajado en la pro-
ducción de antídotos contra otras
intoxicaciones aunque no han teni-
do impacto en la magnitud que el
azul de Prusia. El propósito inicial
no fue la trascendencia internacio-
nal o la generación de registrar y
cobrar las patentes a un alto precio,
sino la atención a problemas de sa-
lud en el país.
La investigadora también comen-
tó que la empresa ICT Mexicana
(
hoy ICT Internacional) no ha cum-
plido con el contrato firmado con la
UAM en el caso de la patente de la
dapsona como neuroprotector con-
tra el infarto cerebral; esta situación
ha impedido que el grupo de inves-
tigación que encabeza cuente con
recursos económicos suficientes
para continuar la investigación de
dicho fármaco y de otros más.
ICT Mexicana no ha respetado
los términos del convenio firma-
do entre las partes al empezar a
registrar “esta marca” en Canadá,
Estados Unidos y México, sin haber
pagado regalías ni otorgado los be-
neficios de “vender esta sublicencia
a los laboratorios subsecuentes”.
Cabe señalar que la UAM cuenta
con la patente de la forma farmacéu-
tica inyectable y que dicha patente
no es parte del convenio con ICT
Mexicana ni con empresa alguna.
Nosotros sólo somos invento-
res de la patente; la institución es
la persona moral propietaria de la
misma”, pero la firma “abusó de la
inexperiencia de la universidad en
términos de defensa de su propie-
dad intelectual”.
El sector farmacéutico no se in-
teresa en desarrollar este tipo de
medicamentos porque “la investiga-
ción es cara y ello no le reditúa ga-
nancias”, por lo que en países como
México, el gobierno y las institucio-
nes académicas “somos los respon-
sables de hacer dicha labor cientí-
fica y cubrir así a la población con
enfermedades raras u olvidadas.
Los investigadores requerimos
que los jefes inmediatos sean sen-
sibles a las necesidades de cada
grupo de investigación, sin discri-
minación política, privilegiando
siempre el acuerdo y el compromi-
so académico. También es necesa-
rio que reconozcan que disentir es
un derecho humano”.
La profesora expresó su agradeci-
miento al rector general de la UAM,
doctor Enrique Fernández Fassnacht,
por su compromiso de resolver de
manera institucional el conflicto ge-
nerado por ICT Mexicana.