Semanario de la UAM
24 10 2011
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Mickie y Richie,
de la serie “Tepito, ¡bravo el barrio!“
Decapitado de Michoacán,
de la serie “Instalaciones involuntarias“
.
Francisco Mata Rosas
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
Reprografía: Octavio López Valderrama
L
a exposición fotográfca
Corte de caja
de
Francisco Mata Rosas, que se presenta hasta
el próximo 28 de octubre en la Sala “Leopol-
do Méndez” de la Unidad Xochimilco de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), deja
patente que la escena más cotidiana puede traer con-
sigo toda una refexión, pues es un instrumento para
generar procesos comunicacionales.
Francisco Mata explicó en entrevista que esta
muestra representa una conmemoración íntima por
“25 años de tener como pretexto la fotografía para
conocer personas y lugares”. Temas como Cuba, los
litorales de la costa de México, el levantamiento za-
patista en Chiapas y una serie del barrio de Tepito,
buscan crear una refexión en torno al vínculo entre
imagen y sociedad, la comunicación y la fotografía.
Egresado de comunicación de la UAM, dos años
después de concluir su carrera comenzó a trabajar
como fotógrafo en el periódico
La Jornada
, pasión
que combina con otra, la docencia en la Unidad
Cuajimalpa de esta universidad.
Maestro en Artes Visuales por la UNAM, gustoso
de la crónica urbana cuando estudiante, no pensó
ser fotógrafo sino escritor. Pero eligió este camino
para expresarse, transmitir ideas y dar su punto de
vista; en ello infuyó un ambiente familiar repleto de
libros y revistas en torno a la imagen y el quehacer
fotográfco que realizaba su padre.
El artista comentó que México es una cultura in-
mersa en lo visual, lo cual se hace patente desde la
Época Prehispánica, el Barroco y el Muralismo Mexi-
cano. “Ahora la imagen es fltro de información y es
un instrumento para generar vínculos y tomamos la
imagen desde un celular para decir que estamos con
alguien o en algún lugar”.
Aunque opina que “pareciera que ante tanta ima-
gen ésta se pervierte”, considera que lejos de esto
se hacen necesarias imágenes que contengan mayo-
res posibilidades. Por ello, apuntó, las imágenes no
pueden ser buenas o malas, sino funcionales respec-
to a un objetivo: “para un periódico, para adornar
una pared, para un libro; pues se leen de manera
diferente”.
“Para mí –agregó el artista– la fotografía no es un
objeto terminado sino obra abierta, porque quien la
ve la reconstruye, la interpreta y la resignifca”.
En esta refexión sobre nuevas lecturas de la ima-
gen, Francisco Mata destacó que la fotografía no es
igual a la de hace 20 años, pues “la cultura cambió,
las relaciones sociales cambiaron, también la cir-
culación de la información y la manera de leer las
imágenes”.