Semanario de la UAM
24 10 2011
9
S
u obra
como
crítico
,
periodista
,
creador
,
poeta
y
cronista
revisitada
en
la
UAM
José Joaquín Blanco… “un yo y un nosotros”
Eduardo Andión Gamboa, Sergio Téllez Pon, Vicente F. Torres Medina, María Emilia Chávez Lara y Laura Hernández revisaron la obra de
José Joaquín Blanco.
Foto: Alejandro Juárez Gallardo.
Vitales, sus aportaciones a la “prosa
democrática” y a la “homocultura
mexicana moderna”
Teresa Cedillo Nolasco
José Joaquín Blanco es una de las plumas básicas de
las letras mexicanas del último tercio del siglo pasado
y del que está en curso, coincidieron en señalar aca-
démicos y críticos literarios reunidos para escudriñar
la obra del autor de
Función de medianoche
, en el
marco de las Jornadas de Periodismo y
Literatura “Fernando Benítez” 2011.
En sus facetas como narrador, poeta y
cronista, e incluso en sus aportaciones a
la “prosa democrática” y a la “homocul-
tura mexicana moderna”, la obra del es-
critor fue ponderada por académicos de
distintas unidades de la UAM, así como
por el crítico Luis Miguel Aguilar, exdi-
rector de la revista
Nexos
y actualmente
colaborador del periódico
Milenio
.
El doctor Eduardo Andión, investiga-
dor del Departamento de Educación y
Comunicación de la Unidad Xochimil-
co de la UAM, expuso “la idea entusiasta” de José Joa-
quín Blanco plasmada en lo que éste designara como
una “prosa democrática” y que quedó expresada en el
ensayo que es considerado su confesión de fe perio-
dística: “Otra prosa periodística”, en el que exhibió su
entusiasmo por el proyecto naciente de “una práctica
periodística diferente” al referirse al nacimiento del
diario
unomasuno
.
Luis Miguel Aguilar fue al rescate del autor de
Las
púberes canéforas
en su calidad de poeta. Dijo que
resulta un “extraño e injusto destino poético el de José
Joaquín Blanco”. La publicación de la primera edición
de su libro
Crónica de la poesía mexicana
fue un hito,
y el nombre de Blanco en relación con la poesía quedó
atado para siempre a ella en términos y en funciones
de crítico, pero nunca de creador; era “el cantinero y
nunca el borracho; el que llevaba el score y nunca el
que pegaba los
jonrones
”, ironizó.
El hecho es, añadió, que en el mismo año (1976) pu-
blicó
Poesía ligera
y
La ciudad tan personal
y desde en-
tonces manejó el género con precocidad
y maestría, y también, desde entonces, se
le ha negado un lugar en la “central de
poetas mexicanos”.
Ojos que da pánico soñar
El doctor Michael Schuessler, del Depar-
tamento de Humanidades de la Unidad
Cuajimalpa de la UAM, se refrió al en-
sayo “Ojos que da pánico soñar” como
“punto de partida para la homocultura
mexicana moderna”. Dedicado a Carlos
Monsiváis, dijo, se trata de un valiente ensayo, un “texto
fundacional” de la cultura gay, por el que recibió “más
felicitaciones que por su cumpleaños 28”.
Fue un texto que irritó y escandalizó a algunos, pero
para una inmensa mayoría no sólo constituida por gays,
resultó emocionante e inspirador. En este ensayo, Blan-
co habla por primera vez desde “un yo y un nosotros
que ya no se ocultaba tras ninguna fcción narrativa”.
Se le ha negado
un lugar en
la “central
de poetas
mexicanos”, Luis
Miguel Aguilar