Semanario de la UAM
05 12 2011
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que no han podido reemplazarse.
El riesgo es grande: convertirnos
en una universidad obsoleta si no
cambia esta situación.
Un problema adicional es el de
las plazas de las nuevas unidades
(Lerma y Cuajimalpa). Para su fun-
cionamiento, estamos estrangulan-
do nuestros recursos al cumplir con
el pago puntual de remuneraciones
y prestaciones. Todas las plazas
que hemos creado para la unidad
de Lerma y un número signifcati-
vo de las correspondientes a Cuaji-
malpa no han sido reconocidas por
Hacienda. Tenemos que ir hacien-
do esa gestión, misma que sabemos
irreductible, ante el hecho de que
una plaza es para siempre.
Finalmente, un problema que
compartimos las universidades es
el de la deserción. Una deserción
del 50 %, que no es muy halagüe-
ña. Uno de cada dos alumnos que
ingresan a la UAM no concluye sus
estudios y menos de uno, de cada
dos, los termina en los tiempos que
marcan los planes y programas de
estudio. Esto proviene de las def-
ciencias en la enseñanza en el ni-
vel medio superior; donde deben
esforzarse mucho más los planes
y programas para preparar con
solidez a quienes serán nuestros
alumnos.
La matrícula de la UAM se man-
tiene en un promedio de 50 mil
estudiantes de licenciatura y pos-
grado. La Unidad Cuajimalpa, que
abrió hace 6 años, tiene 1,500 es-
tudiantes; y la de Lerma, inaugura-
da en marzo, alrededor de 300.
Sin embargo, la UAM está sólo
detrás de la UNAM en términos
de calidad. Uno de cada tres pro-
fesores es miembro del Sistema
Nacional de Investigadores (SNI); y
el 85 % de ellos cuenta con algún
posgrado. La mitad de los catedráti-
cos tiene doctorado. En términos de
volumen, la UAM nunca competirá
con la UNAM; pero en términos de
calidad, sí. Sin duda podemos com-
petir con ellos. Inclusive, hay otras
instituciones públicas sumamente
grandes en otras partes del país, lo
que no obsta para que los supere-
mos por mucho, por ejemplo, en
indicadores de investigación.
Adicionalmente se ha propicia-
do que las unidades más jóvenes
ofrezcan carreras inéditas en nues-
tro territorio. Si bien se tienen que
posicionar, son atractivas y nove-
dosas; por ejemplo, las carreras de
Ingeniería en Recursos Hídricos y
la de Biotecnología Ambiental.
Por último, en nuestra historia, a
lo largo de 37 años, el número de
nuestros egresados suma 105 mil.
Entre ellos, son muchos los casos
de éxito sobresaliente.
Usted ha mencionado en diversas
ocasiones un nuevo modelo de
asignación de presupuesto a uni-
versidades públicas, ¿cómo consi-
dera que debe ser?
Como país, necesitamos reconocer
que hacen falta nuevos criterios
que tomen en cuenta el crecimien-
to y también las formas de opera-
ción de las universidades. Una uni-
versidad como la nuestra, donde
se investiga, se hace docencia, y se
educa, preserva y difunde la cultu-
ra requiere un sustento inédito; ba-
sado también en su amplio número
de profesores de tiempo completo.
Una institución con este perfl ne-
cesita de un modelo que se conf-
gure con base en estas realidades.
Debe, asimismo, pensarse en
presupuestos plurianuales, que den
certeza a la universidad más allá
del 2012. Si tuviéramos seguridad
desde ahora con base en lo que
podremos obtener en 2013, 2014,
podríamos planear adecuadamen-
te los escenarios por venir.
La UAM ha construido un Plan
de Desarrollo Institucional que
contempla incluso el año 2024.
Pero plantearnos metas específcas
para entonces dependerá muchísi-
mo de los recursos posibles.
¿Cómo ha sido el presupuesto asig-
nado a la UAM en los últimos años?
Entre 2009 y 2010, en términos rea-
les, hubo una disminución en el pre-
supuesto. La propuesta de otorgarnos
600 millones más llegó al Congreso,
pero no al pleno ni a las comisiones.
Sin embargo, cabe subrayar que
hubo un acuerdo verbal por el que
se iba otorgar a la UAM una canti-
dad para resarcir esos millones. Esa
cantidad nunca se le entregó a la
universidad; si bien, ciertamente, fue
constante mi insistencia con algunos
de los actores comprometidos.
¿Por qué considera no ha habido
inversión mayor para la UAM?
Quiero pensar que es debido a la
común falta de recursos. Se requie-
re una reforma fscal integral que
le permita al país obtener mayores
recursos frescos para el desarrollo.
A diario debemos recordarnos que,
para el desarrollo, el factor más im-
portante es la educación en todos sus
niveles. Sin embargo, el índice de re-
caudación de México es el más bajo
de toda la OCDE. Esto no debe ser.
En suma, me enorgullece infor-
mar que la UAM es la universidad
que cuenta con las fnanzas más
sanas.
Somos una universidad que
paga puntualmente sus impuestos,
y que no tiene ninguna deuda con
el fsco. Tenemos un programa de
becas y estímulos a los profesores
que nos cuestan 350 millones de
pesos anuales. Los pagamos pun-
tualmente. Todo ello, si bien nos
preocupa, sabremos resolverlo.
La UAM ha construido
un Plan de Desarrollo
Institucional que
contempla incluso
el año 2024
Presupuesto otorgado:
5,095 millones
de pesos
450 millones
por debajo de lo solicitado