Semanario de la UAM
16 01 2012
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En poco más de cinco
años se han logrado
mayores producciones a
mejor costo
Abel Avilés Duarte
Ante la creciente demanda de
combustibles más compatibles con
el medio ambiente, el cultivo de
microalgas es una alternativa ideal,
manifestó la maestra en Biología
Mónica Cristina Rodríguez Palacio,
adscrita al Departamento de Hi-
drobiología de la Unidad Iztapala-
pa de la UAM.
Destacó que el cultivo de algas
–a diferencia de otros– sólo requie-
re de un espacio pequeño, no com-
pite con la agricultura de productos
de la canasta básica, ahorra recur-
sos naturales al requerir sólo de luz
solar, CO
2
y agua para producir una
biomasa en poco tiempo.
Asimismo, son viables en te-
rrenos infértiles donde se instalan
estanques de acuacultura con agua
potable o residual municipal.
“Este hecho –abundó– brinda un
doble beneficio al ambiente, porque
al remover nutrientes que producen
problemas en el momento del depó-
sito final del agua residual, se obtie-
ne una biomasa algal susceptible de
utilizarse para bioenergéticos, bio-
fertilizantes, suplementos alimenti-
cios para animales o de aplicaciones
farmacéuticas, entre otras”.
Historia de la
investigación
En poco más de cinco años de
investigación se ha obtenido una
amplia colección de microalgas
provenientes de diversas regiones
del país y al laborar con cepas na-
tivas se descartó la introducción de
especies exóticas del extranjero.
La UAM está a la vanguardia en
el estudio e investigación de las mi-
croalgas para uso en biocombusti-
I
nvestigación
del
D
epartamento
de
H
idrobiología
de
I
ztapalapa
Microalgas, una gran alternativa
para producir biocombustibles
bles, ya que se ha logrado trabajar
en grandes volúmenes y con un
costo de producción económica.
La profesora del Laboratorio de
Ficología Aplicada trabaja de ma-
nera conjunta con el maestro en
Ciencias Cruz Lozano Ramírez y el
maestro en Biología Sergio Álvarez
Hernández en el proyecto Trans-
ferencia de tecnología de cosecha
y producción de microalgas para
obtener aceites para biocombusti-
bles y productos alimenticios, y en
colaboración con la Universidad
Iberoamericana de Puebla y con el
patrocinio de la Fundación Produ-
ce, Puebla. Desde el año 2010 han
realizado cultivos mayores a los 16
litros hechos en laboratorio por li-
mitación de espacio.
Cuentan hoy con una de las tres
plantas piloto experimentales en
el país, construida con materiales
económicos para facilitar la trans-
ferencia tecnológica a quienes de-
séen producir en mayor escala mi-
croalgas con fines de producción
de biocombustibles o suplementos
alimenticios.
Ahí se instalaron estanques de
300 y tres mil litros tipo “raceways”
y biorreactores de bolsa tubulares
de 70 y 80 litros donde se culti-
van las especies de microalgas
que han ofrecido mejores resulta-
dos para la futura elaboración de
biocombustibles, cuyo proceso
aún no realizan, como la
Scene-
desmus quadricauda, Scenedes-
mus domorphus
y
Chlorella vul-
garis,
de las cuales han logrado
producciones de cuatro gramos
por litro.
El objeto es lograr un medio
de cultivo adecuado para obtener
una alta producción de biomasa en
corto tiempo.
A diferencia de los cultivos te-
rrestres que tardan hasta seis me-
ses, las microalgas posibilitan co-
sechas cada ocho o diez días; su
pérdida por algún tipo de contin-
gencia se recupera en una semana,
a diferencia de los tres meses del
agrícola.
En nuestro país fue fundada la
Sociedad Latinoamericana de Bio-
tecnología Algal y Ambiental, que
realiza cursos y eventos para moti-
var a la gente en el uso de las algas
y para aprovechar su gran biodiver-
sidad y explotar el recurso.
Estanques de 300 litros ubicados en la Universidad Iberoamericana de Puebla, institución
con la que la UAM trabaja conjuntamente.
Foto: Octavio López Valderrama.