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Semanario de la UAM
16 01 2012
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AgroSciences); en 2011 Monsanto
obtuvo el primer permiso para la
siembra de maíz transgénico a ni-
vel piloto en Tamaulipas.
En la obra, los expertos alertan
también sobre las posibilidades de
los usos ilegales de los OGM y la
utilización de éstos como armas
biológicas con impactos negativos
en la salud humana, animal y vege-
tal, por ejemplo: la incorporación
de genes productores de toxinas
como el botulismo o cólera a bac-
terias que normalmente existen en
el intestino humano, y en el caso
de las plantas, la incorporación de
genes terminadores que impidan la
germinación de las siguientes ge-
neraciones de semillas.
El Comité de Biotecnología de la
AMC se suma al consenso en la co-
munidad científica nacional de que
las plantas comestibles, de manera
específica el maíz, no deben modi-
ficarse genéticamente para la pro-
ducción de sustancias industriales
tales como plástico, aunque fuesen
de naturaleza biodegradable.
Una obra fundamental
‹‹
en la actual discusión
sobre los transgénicos
“Es indudable que los organismos y
productos de origen transgénico re-
presentan una herramienta que no
puede soslayarse en el desarrollo de
la agricultura y de muchos sectores
del país”, sostiene el Comité de Bio-
tecnología de la Academia Mexicana
de Ciencias (AMC) en el libro
Por un
uso responsable de los organismos
genéticamente modificados
.
Veintiún académicos de diver-
sas instituciones universitarias,
expertos en diferentes disciplinas,
integran este Comité; entre ellos,
los doctores Sergio Revah Moiseev
y Gustavo Viniegra González, pro-
fesores investigadores de la UAM.
El libro expone que más de un
centenar de nuevos medicamentos
biológicos, como la insulina y el in-
terferón, así como nuevas vacunas,
se han generado a partir de orga-
nismos genéticamente modificados
(OGM) y son también muchas las
variedades de plantas transgénicas
que se consumen como alimento.
Cultivos transgénicos de segunda y
tercera generación han permitido
producir mayores cantidades de
precursor de vitamina A –el llama-
do “arroz dorado”–, mientras que
algunas variedades de maíz crecen
con menores cantidades de agua.
Las ganancias económicas obte-
nidas en la agricultura de transgéni-
cos en el periodo de 1996 a 2008
es mayor a los 50 mil millones de
dólares, de éstos, el 50% correspon-
dió a una reducción en los costos
de producción y, en particular, a
una disminución importante del uso
de pesticidas, ya que estos nuevos
OGM tienen una alta resistencia a
las plagas, se informa en el texto.
Los autores aclaran que esta tec-
El libro señala la pertinencia de evaluaciones de los alimentos transgénicos, con base en
instrumentos como el Codex Alimentarius.
Las plantas comestibles no deben modificarse
genéticamente para usos industriales
los
doctores
S
ergio
R
evah
y
G
ustavo
V
iniegra
,
de
la
UAM,
parte
del
proyecto
nología, como cualquiera otra, pue-
de tener riesgos que deben ser re-
gulados a través de marcos jurídicos
para su manejo responsable. Seña-
lan la pertinencia de evaluaciones
y monitoreo incluso postcomercial
de los alimentos transgénicos, con
base en los principios del Codex
Alimentarius (ideados por la FAO y
la OMS) e instrumentos similares.
El caso mexicano
También se explica que la Secre-
taría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimen-
tación (Sagarpa) ha evaluado la li-
beración experimental de OGM y
otorgado más de 60 permisos para
siembra experimental de cultivares
transgénicos a compañías transna-
cionales (Monsanto, Bayer y Dow
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