Semanario de la UAM
27 02 2012
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Para no perder prerrogativas
clasemedieras
, los mexicanos
evitarían cualquier movimiento
social
Miguel Flores Vilchis
A través de los medios de comunicación “veo la con-
solidación en México de una lógica de dominación
cultural originada en Estados Unidos para que todos
creamos que se trata de un país de clases medias”; con
este argumento se estaría en desacuerdo con cualquier
acción política o social que atente contra la supuesta
estabilidad o estatus alcanza-
do, afirmó el doctor John Mill
Ackerman Rose.
El especialista del Instituto
de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Nacional Au-
tónoma de México (UNAM)
dictó la conferencia
Periodis-
mo, democracia y rendición
de cuentas,
en el marco del
Seminario Manuel Buendía
en periodismo político
cele-
brado en la Casa del Tiempo
de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM).
El también periodista –co-
laborador en
The New York
Times
y
La Jornada
– indicó
que según la idea referida, la
incorporación a la clase me-
dia no se genera por la solven-
cia económica personal, sino
por el simple sentimiento de
pertenencia.
Esta teoría está basada en
los trabajos de los sociólogos
estadounidenses Samuel Hun-
tington y Seymour Martin Lip-
set, y ha encontrado difusión
en México en las voces del
ex secretario de Relaciones
Exteriores Jorge Castañeda
Gutman, el periodista Héctor
Aguilar Camín, el empresario
Luis de la Calle y el analista
económico Luis Rubio.
En un texto publicado en
mayo de 2010 en la revista
Nexos
, titulado
Clasemedie-
ros
, De la Calle y Rubio apun-
tan que “a pesar de opiniones muy extendidas en con-
trario, México se está convirtiendo en una sociedad
de clase media, en gran medida porque así se ve gran
parte de la población (…) los encuestadores clasifican
a una persona como miembro de la clase media con
base en su sentido de pertenencia, actitudes y visión
de la vida”.
Ackerman amplía: “ellos dicen explícitamente que
no es que de repente hay más y más personas que ga-
nan más de 15 salarios mínimos sino que nos sentimos
parte de la clase media y nos sentimos así porque sí:
porque somos una sociedad urbana, tenemos teléfono
celular, automóvil, aparatos electrodomésticos, vivien-
da y acceso a servicios básicos de la modernidad.
“Al mismo tiempo se eligen
nombres extranjeros para los
niños mexicanos nacidos en las
generaciones más recientes”.
Los autores señalan como
indicadores del crecimiento
de la clase media la prolifera-
ción de universidades y aero-
líneas de bajo presupuesto; la
incorporación de un número
mayor de mujeres al campo
de trabajo; la creación de más
salas de cine y centros de tu-
rismo; el alza en la contrata-
ción de seguros; la migración
del campo a la ciudad y el
abandono de ocupaciones u
oficios económicamente no
redituables.
Con la finalidad de no
perder estas prerrogativas
clasemedieras
, la población
mexicana estaría dispuesta a
evitar cualquier “efervescen-
cia o movimiento social que
pudiera afectar la estabilidad
política del país o de sus ins-
tituciones”, agregó Ackerman
para reafirmar el postulado.
El investigador de laUNAM
y doctor en Sociología Políti-
ca por la Universidad de Cali-
fornia, Estados Unidos, llamó
a no dejar atrás la tradición
contestataria, analítica, críti-
ca y revolucionaria, así como
a pugnar por una democra-
cia plural, competitiva y con
partidos ciudadanizados y
transparentes.
A
ctitudes
y
visión
de
la
vida
,
otros
factores
El sentido de pertenencia determina
la inclusión a la clase media, no la solvencia
Doctor John Mill Ackerman Rose.
Foto: Alejandro Zúñiga García.
Insta John Ackerman a
no dejar atrás la tradición
contestataria y a pugnar por
una democracia plural