Page 9 - xviii_24

Basic HTML Version

Semanario de la UAM
27 02 2012
9
L
a
UAM
estudia
el
tema
desde
hace
años
Bacterias resistentes a metales pesados
servirían a la biorremediación ambiental
Otro paso de la investigación es ver si las bacterias son capaces de utilizar los metales en
sus procesos desoxidativos.
Fotos: Alejandro Zúñiga García.
Doctor Rodolfo Alberto Perea Cantero.
Especialista destaca
‹‹
la relevancia científica
de microorganismos
que sobreviven al plomo
y cadmio presentes
en aguas residuales
Germán Méndez Lugo
(Primera de dos partes)
Bacterias que sobreviven en con-
diciones de contaminación que al-
canzan cargas cercanas a dos par-
tes por millón de cadmio, es decir,
que han agregado metales pesados
a sus estructuras celulares acaso
podrían ser utilizadas como biorre-
mediadores en ambientes dañados
por hidrocarburos.
En diálogo con el
Semanario de
la UAM
, el doctor Rodolfo Alberto
Perea Cantero abundó en la inves-
tigación que desarrolla desde hace
cuatro años referente a la impor-
tancia científica de microorganis-
mos que siendo capaces de sobre-
vivir al plomo y cadmio presentes
en aguas residuales podrían utili-
zar tales metales en sus procesos
desoxidativos.
“La ciudad de México gene-
ra cantidades extraordinarias de
aguas negras con residuos orgáni-
cos e industriales. Los desechos se
vierten al Gran Canal que desem-
boca en el Valle del Mezquital del
Oro, Hidalgo.
“Como parte del proyecto se creó
una presa, La Requena, en Tula, con
una capacidad de almacenamiento
extraordinaria y que abastece de
agua residual al Mezquital”, donde
se siembra alfalfa, chile, zanahoria,
lechuga, nabo y calabaza para abas-
tecer la ciudad de México.
En La Requena hay criaderos de
carpa que producen unas 15 tone-
ladas de esa especie al día.
En la presa existen dos plantas
tratadoras que generan beneficios
puesto que se recuperan los lodos
residuales y se fabrica composta
que se vende en bloques –de 2.5
a cuatro kilogramos– para mejorar
suelos agrícolas.
Pero hay incertidumbre respecto
del agua de la presa y los tratamien-
tos que se le aplican. En su cubículo
del edificio “G” de la Unidad Xo-
chimilco, Perea Cantero precisó
que el Gran Canal recibe aguas de
desechos industriales que arrastra-
rían residuos de plomo y cadmio.
“Uno de nuestros trabajos es to-
mar muestras de las aguas residua-
les en diferentes tramos del Gran
Canal y en la presa. Lo hacemos a
diez y 50 kilómetros de la ciudad
de México y en la parte central de
la presa, tanto en el ala oriental
como occidental.
“En las muestras tomadas hemos
encontrado con mucha frecuencia
agentes microbiológicos o bacterias
de interés. Algunos están siempre
presentes, entre ellos
Citrobacter
diversusm, Enterobacter annigenus
y
Pseudomona aeruginosa.
“Lo interesante es que muchas
sobreviven en esas condiciones
de contaminación, con cargas cer-
canas a dos partes por millón de
cadmio. Estos microorganismos
han agregado los metales pesados
a sus estructuras celulares, quizá
por medio de ciertos procesos de
oxirreducción a nivel de las mem-
branas, pero los asocia y están ahí,
¡sobreviviendo!
“Un segundo paso en nuestra
investigación es ver si esas bacte-
rias serán capaces de utilizar los
metales en sus procesos desoxida-
tivos, asimilándolos para que pue-
dan ser utilizadas como biorreme-
diadores, esto es, que contribuyan
en forma determinante a mejorar
medioambientes dañados, en par-
ticular por el uso de metales e
hidrocarburos.
“Si las bacterias prosperan en
aguas residuales de manera tan efi-
ciente quiere decir que pueden ma-
nejarse como biorremediadores, en
particular de cadmio y plomo”.
En lo anterior existe un riesgo
por el vínculo con tales metales pe-
sados: aun cuando lleguen en pe-
queñas cantidades son sumatorias,
contaminantes que han arribado a
diario desde 1964.