Semanario de la UAM
19 03 2012
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Doctor René Drucker Colín.
Foto: Alejandro Juárez Gallardo.
Neurociencias integrativas
Una aproximación “integrativa” de las neurociencias ayudaría a entender
ciertas conductas humanas respecto de problemáticas asociadas a hábi-
tos alimenticios inadecuados o adicciones, entre otros comportamientos,
señaló el doctor Gustavo Pacheco López, jefe del Departamento de Cien-
cias de la Salud de la Unidad Lerma.
El investigador, quien ha desarrollado estudios acerca de los mecanismos
de inhibición del apetito y factores que disparan el síndrome metabólico,
expuso que la población de México enfrenta un grave problema de obesi-
dad que no puede abordarse sin observar a la persona como un todo.
Es necesario profundizar en los fundamentos de la conducta mediante
una aproximación integradora que considere los sistemas nervioso, inmu-
nológico y endócrino del organismo.
Así lo plantean las neurociencias integrativas, señaló Pacheco López
durante el Simposio, convocado por la Unidad Lerma, la Sociedad Mexi-
cana de Neuroinmunoendocrinología, el Instituto Nacional de Psiquiatría
Ramón de la Fuente, la Red Farmed y la UNAM.
La conducta alimenticia y la obesidad que afectan a los mexicanos
representan un gran desafío “y, a pesar de que sabemos qué alimentos
no debemos comer somos el primer país consumidor de refrescos”, un
comportamiento que también se presenta en otras problemáticas, por
ejemplo en las adicciones.
Cerebro adicto
En su ponencia
Cerebro adicto
, el doctor Óscar Próspero García, profesor
de la UNAM, destacó que las personas con actitud impulsiva, es decir,
que responden a un estímulo sin medir las consecuencias de su respues-
ta, son vulnerables al consumo de drogas.
En la literatura científica existen estudios que han mostrado la correla-
ción entre la impulsividad y la inactividad o poca actividad de la corteza
frontal derecha, en particular de la
circunvolución frontal inferior de la
corteza derecha.
Esa hipoactividad es el resulta-
do de lesiones –por accidente ce-
rebro-vascular o traumatismo– en
diferentes zonas de la prefrontal
derecha y, mientras mayor sea la
lesión, mayor será la impulsividad.
El especialista en fisiología del
cerebro y adicciones desarrolla ex-
perimentación
in vivo
con ratas para
manipular el sistema
cannabinoide
en la corteza prefrontal media, con
el fin de conocer la conducta en la
ingestión de alcohol; estos estudios
pretenden descubrir la posibilidad
de que modificaciones fisiológicas
en ese sistema posibiliten la suspen-
sión del consumo de esa droga.
El doctor en investigación bio-
médica recordó que “todos tene-
mos un sistema de placer que se
estimula diariamente con diferentes
cosas: alimentos, sexo, diversión,
chistes, romance, situaciones que
liberan dopamina y con ello una
sensación subjetiva de placer”.
Sin embargo, “no podemos man-
tener una situación constante de
placer sino un cierto nivel de ho-
meostasis, una condición estable de
normalidad, equilibrio y autorregu-
lación que es posible porque tam-
bién tenemos un sistema ‘oponente’
que apaga el sistema de placer”.
Cuando la fuente de placer es una
droga cuya administración se vuelve
crónica, la persona ya no tiene esa
sensación excepcional inicial ni ex-
perimenta tanto placer, pero si se
abstuviera de aquélla se produciría
un inconmensurable desagrado que
la obligaría a volver a suministrarse
la droga, no para obtener un gran
placer sino al menos un poco por
encima del tremendo malestar que
sintió en estado de abstinencia, que
muchos califican de insoportable.
El inicio de la adicción, por lo
tanto, depende de la búsqueda de
placer, mientras que el manteni-
miento es para evitar el displacer
que provoca la abstinencia.
Por todo esto resulta vacuo de-
cir al paciente que deje las sustan-
cias; un adicto a las drogas debe
recibir ayuda médica, ya que dadas
las circunstancias de este concierto
de neurotransmisores y de los di-
ferentes sistemas que se ponen en
juego es imposible considerarlo un
ejercicio de simple voluntad.