Semanario de la UAM
19 03 2012
8
N
o
es
ciencia
ficción
; ¿
serían
humanos o
ciborgs
?
El conocimiento plantea la posibilidad
de simular el funcionamiento de una célula
El doctor Andrés Moya Simarro, catedrático de la Universidad de Valencia, España, dictó la
conferencia
Naturaleza y futuro del hombre
en la Unidad Cuajimalpa.
Foto: Alejandro Juárez Gallardo.
Necesaria, la reflexión
ética profunda sobre
estos temas porque
tendrían consecuencias
relevantes
Teresa Cedillo Nolasco
La confluencia de ciencias nuevas
–biología sintética, computación
o biomédica, entre otras– ofrece
la posibilidad de interacción en-
tre ellas para crear organismos de
laboratorio y no debiera descar-
tarse “el desarrollo de entidades
cuyo estatus ontológico estaría en
cuestión”.
Grupos de investigación
diseñan organismos
aún no existentes,
“pero que están a la
vuelta de la esquina”
El doctor Andrés Moya Simarro,
catedrático de la Universidad de
Valencia, España, advirtió lo ante-
rior durante la conferencia
Natura-
leza y futuro del hombre,
realizada
en la sede Baja California de la Uni-
dad Cuajimalpa, en el marco de la
serie de disertaciones que sostuvo
en dicho plantel de la Universidad
Autónoma Metropolitana (UAM).
Esto “no es ciencia ficción” pues
existen ya diferentes grupos de in-
vestigación que se han conformado
para diseñar organismos que no exis-
ten aún en la naturaleza, pero “que
están a la vuelta de la esquina”.
El también miembro del Centro
Superior de Investigación en Sa-
lud Pública de España –quien fue
invitado a la UAM por el Departa-
mento de Humanidades de la cita-
da sede universitaria– señaló que
las posibilidades del conocimiento
llevan a preguntarse si es posible
simular el funcionamiento de una
célula y desarrollar artefactos robó-
ticos o biónicos.
Moya Simarro dijo que las
ciencias nuevas tienen gran ca-
pacidad de interactuar entre sí
y de permitir que determinados
órganos del cuerpo humano sean
regenerados totalmente, pues es
cada vez más amplio el conoci-
miento que se tiene sobre células
madre y su potencial de cumplir
esa función. La parte de investi-
gación biomédica va dirigida en
esta línea, comentó.
De acuerdo con todos estos
avances científicos es posible pen-
sar que tal transformación “podría
llevarnos al desarrollo de un ‘ente’,
pero ¿éste sería humano o un ci-
borg?, ¿le llamaríamos humano o
no?, ¿cuál sería su categoría moral?
Si se tuviera acceso a órganos a la
carta’ ¿qué efectos tendría esto en
la estructura social?”
El investigador señaló que es
necesaria una reflexión ética pro-
funda sobre estos temas, porque
podrían tener “consecuencias rele-
vantes” y “surgir cosas inesperadas
de la ciencia”, tal como ocurrió
con Internet, cuya capacidad para
transformar el comportamiento de
la humanidad nadie previó.
Hay “comportamientos emer-
gentes impredecibles”, por lo que
se requieren “leyes y teorías que
nos digan que estas cosas podrían
ocurrir”, puntualizó.
Los países deben tener conoci-
miento de estas tecnologías porque
de ellas se puede derivar un uso
adecuado para brindar soluciones
a problemas inherentes a cada na-
ción y, cuanto más pobreza exista
más importante será el impulso al
conocimiento.
Las sociedades –sobre todo las
democráticas– requieren un saber
científico adquirido fundamental-
mente desde los primeros niveles
de la educación.
Para disponer de criterios de de-
cisión, la gente necesita del cono-
cimiento; de lo contrario, advirtió,
éste queda en manos de unos po-
cos que pueden actuar vinculados
a determinados órganos de presión
y poder.