Semanario de la UAM
04 06 2012
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Obreros, campesinos, mujeres y niños,
personajes de la obra de Pablo O’Higgins
Víctor Muñoz, Rodolfo
Santa María y José Ángel
Campos evocaron al
artista plástico en la
Galería Metropolitana
Germán Méndez Lugo
Fue una tarde para conversar la del
22 de mayo pasado, cuando tres
apasionados del arte y la historia
evocaron –reunidos en la Galería
Metropolitana– al artista mexica-
no de origen estadunidense Pablo
O’Higgins (1904-1983).
El maestro Víctor Muñoz, direc-
tor de Artes Visuales y Escénicas de
la UAM, dijo que obreros, campe-
sinos, mujeres y niños “son los per-
sonajes de la obra de O’Higgins”
y quienes, “sin duda, construyen el
mundo”.
Rodolfo SantaMaría, profesor del
Departamento de Métodos y Siste-
mas de la Unidad Xochimilco de la
Universidad Autónoma Metropoli-
tana (UAM), inició la remembranza
de aquel “joven larguirucho”, como
lo definiría luego el historiador de
arte José Ángel Campos.
El especialista en arquitectu-
ra del siglo XX contextualizó a
O’Higgins –desde su nacimiento,
llegada a México y muerte– en una
sociedad mexicana cambiante: el
Porfiriato, la lucha armada y la “ins-
titucionalización” de la Revolución
que había estremecido al país a
La muestra itinerante
Pablo O’Higgins,
dibujo y gráfica
ocupó hasta el pasado dos
de junio espacios de la Galería Metropolitana
y las casas de la Primera Imprenta de América,
del Tiempo y Rafael Galván
inicios de esa centuria, entre otros
pasajes históricos.
Durante el gobierno de Porfirio
Díaz, “pese a todos los odios que se
le pueden profesar a ese personaje”,
la ciudad de México pasó del trans-
porte en mula al tranvía eléctrico; de
las fuentes de agua a las tomas do-
miciliarias; de las velas a la ilumina-
ción eléctrica en casa y los servicios
de teléfono, telégrafo y fonógrafo,
amén de los centros de diversión,
los cafés y los mejores restaurantes.
El director de la División de
Ciencias y Artes para el Diseño de
la Unidad Xochimilco entre 2003 y
2007 habló de aquellos años en que
O’Higgins trabajó con Diego Rivera
en los murales de la Secretaría de
y promotor del teatro popular, el
dibujo, la pintura o el arte popular,
“porque solía meterse donde no lo
llamaban”.
Santa María ubicó al artista
como militante del Partido Comu-
nista Mexicano y fundador, al lado
de Juan de la Cabada y Leopoldo
Méndez, de la Liga Intelectual Pro-
letaria; en 1931 expuso en Nueva
York y después viviría un año be-
cado en la Unión Soviética.
Campos completó el relato: en-
tre 1934 y 1936 O’Higgins pintó
–junto con miembros de la Liga
de Escritores y Artistas Revolucio-
narios– los murales del mercado
Abelardo Rodríguez, “un sitio de
acceso popular; un proyecto muy
ambicioso de la época: llevar el
arte a un mercado público enclava-
do en un barrio de gran tradición”.
Entre 1936 y 1937 O’Higgins
pintó los murales colectivos de
los Talleres Gráficos de la Nación,
con la participación de Leopoldo
Méndez, Alfredo Zalce y Fernando
Gamboa; en 1937 fue miembro fun-
dador del Taller de Gráfica Popular,
con Méndez, Zalce y Luis Arenal.
Educación Pública y Chapingo, y de
cuando vivió “en los altos”, es decir,
la azotea de una casa colonial del
Centro Histórico capitalino.
También caracterizó aO’Higgins
en las misiones culturales impulsa-
das por José Vasconcelos, el primer
secretario de Educación Pública
mexicano; como maestro de arte