Semanario de la UAM
25 06 2012
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D
isertó
sobre
L
a
danza
española
y
el
flamenco
La danza “es mi vida, no me puedo
imaginar sin bailar”: Pilar Rioja
La artista de 79 años
coronó su exposición
con una demostración
de su maestría en el
tablao
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
Foto: Octavio López Valderrama
Ante la sorpresa del público que
abarrotó el espacio, la legendaria
bailarina Pilar Rioja concluyó su
conferencia con una demostración
de maestría en el tablao, al compás
de la música y cante jondo interpre-
tados por guitarristas de flamenco.
La gala inesperada coronó la di-
sertación sobre
La danza española
y el flamenco
, incluida en el pro-
grama del
2do. Festival de flamen-
co: sentimiento y pasión,
organiza-
do por el Centro Cultural Casa de
las Bombas, en colaboración con
la Casa de la Primera Imprenta de
América de la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM).
La danza española es una de
las más ricas y variadas por la
gama de estilos, vestuario y acce-
sorios –mantones, abanicos, casta-
ñuelas– que reúne, además de la
música que ha inspirado a tantos
compositores clásicos españoles y
extranjeros.
El folclor es también variado
pues comprende danzas del siglo
XVII, las escuelas bolera del XVIII y
clásica de palillos o castañuelas, así
como ritmos andaluces, sevillanos,
fandangos, verdiales y, por supues-
to, el flamenco.
Entre las representativas del si-
glo XVII están las de cuenta, que
eran de la corte y se caracterizaban
por elegantes y gentiles, además de
requerir agilidad, fuerza y gracia
como en los casos de la gallarda, el
canario, la folia, el rugero, las para-
detas y la pavana.
En contraposición están las dan-
zas del pueblo conocidas como de
cascabel –el villano, el zapateado,
la chapona, la chacona o mulata y
la zarabanda– cuyo bullicio y des-
fachatez las mantuvo prohibidas
por las autoridades, que las catalo-
gaban como pecaminosas.
La célebre bailarina –quien ade-
rezó la charla presentando imá-
genes de época en video– dijo al
Semanario de la UAM
que a sus 79
años no ha dejado de bailar: “es mi
vida, no me puedo imaginar qué
sería de mí sin bailar”.
Pero además de la pasión por
ese arte gusta de “la comunicación
que se establece entre quienes es-
tamos acá en la tarima –bailarines
y músicos– y el público”.
El arte debieran practicarlo to-
dos: bailar, pintar, leer o escribir
“porque seríamos más felices y
no habría tanta violencia. Por ello
recomiendo la danza, que es tam-
bién una terapia física y anímica”.
A las nuevas generaciones de
bailarines les recomendó hacer
las cosas por gusto, no buscando
la fama sino por “el privilegio de
hacer lo que a uno le gusta”.