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Semanario de la UAM
25 06 2012
6
L
a
UAM,
sede
de
las
VI J
ornadas
latinoamericanas
de
psicología
social
Necesario un manejo psicosocial contra la
diabetes, además del modelo tecnomédico
Víctor Cárdenas, Mario Carranza, Octavio Nateras, Myriam Ocampo, Joel Vázquez.
Foto: Octavio López Valderrama.
Evaluar hábitos y
‹‹
entorno social y familiar
del paciente permitirá
sugerir cambios para
mejorar la calidad
de vida
Las enfermedades crónicas como
la diabetes son resultado de un
estilo de vida incorrecto y para su
tratamiento resulta insuficiente la
práctica de un modelo tecnomédi-
co farmacológico, advirtió el doc-
tor Mario Carranza Aguilar, investi-
gador de la Universidad Autónoma
de Sinaloa (UAS).
El control del padecimiento
debe partir de una elección de
autorregulación por parte del en-
fermo, lo cual implica seguir las in-
dicaciones médicas y alimentarias,
además de un manejo psicosocial,
es decir, asumiendo una actitud
positiva ante las adversidades para
controlar las emociones.
El profesor de la Facultad de Psi-
cología abrió –con la conferencia
Intervención psicosocial y comu-
nitaria de salud en sinaloa–
las
VI
Jornadas latinoamericanas de psi-
cología social
y el
VI Encuentro de
egresados.
El tema fue
Intervención co-
munitaria: derechos, salud y edu-
cación,
impartido en el Auditorio
El enfoque psicológico
resulta primordial
en el tratamiento de
enfermedades crónicas
Manuel Sandoval Vallarta de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Au-
tónoma Metropolitana (UAM).
El coordinador del Posgrado en Psicología Social y responsable del
cuerpo académico Salud y Calidad de Vida de la UAS presentó estudios
sobre pacientes con diabetes en los poblados de Villa de Juárez Navolato
y Coyotitán San Ignacio, en el citado estado.
Esos trabajos de investigación son representativos de las zonas rurales
del país, pues “la diabetes es una enfermedad generalizada cuyo proble-
ma radica en las diferencias culturales y regionales en las formas de ver
y afrontar” el mal.
Mientras en el campo la gente considera el diagnóstico como una ca-
tástrofe que significará necesariamente la muerte, en las metrópolis tien-
de a seguir procedimientos saludables adecuados.
Al dictar la conferencia –en presencia del doctor Octavio Nateras Do-
mínguez, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de
la citada Unidad y quien había inaugurado las Jornadas– resaltó que la
enfermedad representa un desafío grave de salud para México debido a
que más de diez por ciento de la población la padece, implicando costos
económicos y de servicios muy elevados.
La política mexicana de salud ha sido insuficiente porque no ofrece
un mecanismo de autorregulación frente a los factores de riesgos, espe-
cialmente en cuanto al consumo de alimentos que inciden en la obesidad
infantil.
El trabajo de campo desarrollado por el equipo del doctor Carranza
Aguilar se distingue por enfocar el elemento psicosocial y psicológico en
un modelo de acercamiento al diabético y a su familia.
“No se recibe a las personas en un consultorio, se trabaja en sus casas
para involucrarse en la vida cotidiana con el fin de evaluar los hábitos y el
entorno social y familiar como me-
dio para sugerir cambios que posi-
biliten mejorar la calidad de vida”.
Para lograrlo resulta significativa
la vinculación con organizaciones
civiles y comunitarias que reco-
nozcan la capacidad de control y
gestión del entorno y los recursos
de las personas.