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Semanario de la UAM
09 07 2012
9
A
mérica
L
atina
,
la
región más
desigual
del mundo
Diserta Luis Reygadas sobre el papel de la
cultura en la construcción de desigualdades
El doctor Luis Reygadas dictó la conferencia
El papel de la cultura en la construcción de las
desigualdades,
organizada por la Unidad Xochimilco.
Foto: Octavio López Valderrama.
Son establecidos
‹‹
límites que se
interiorizan cuando es
asumida la clasificación
según género o clase
social
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
América Latina es la región con
mayor desigualdad en el mundo
y por mucho tiempo las explica-
ciones a tal situación pretendieron
justificar ese estado como natural,
pero un análisis desde el papel de
la cultura aporta más que sólo aso-
ciar determinantes económicas a
partir de los ingresos y los bienes
individuales.
El doctor en ciencias antropoló-
gicas Luis Reygadas dictó la confe-
rencia
El papel de la cultura en la
construcción de las desigualdades,
organizada por el Posgrado en Es-
tudios de la Mujer de la Unidad
Xochimilco de la Universidad Au-
tónoma Metropolitana (UAM).
En ese marco, el profesor de la
Unidad Iztapalapa refirió la teoría
culturalista de corte derechista
según la cual la colonización de
América Latina por españoles y
portugueses generó la desigual-
dad, ya que la cultura latina es
muy propensa a las jerarquías, lo
que no ocurre en Australia, Estados
Unidos o Canadá, cuya conquista
provino de culturas anglosajonas,
las cuales son más igualitarias en
esencia.
Otra teoría muy de moda en
Estados Unidos atribuye ciertos
rasgos a las familias pobres debido
a lo cual éstos generarían su pobre-
za: la propensión a tener muchos
hijos, no ahorrar y emborracharse.
Lo real, dijo Reygadas, es que
la perspectiva cultural se tiene que
abordar no como algo estático sino
fluido y con procesos que dan sen-
tido a las cosas: las nombran, clasi-
fican y connotan.
Los diferentes
se tornan desiguales
a partir de criterios
culturales
Existen procesos de esa pers-
pectiva, uno de ellos es que la cul-
tura clasifica y establece límites o
separaciones, creando diferencias
cuando los elementos disgregados
son ordenados jerárquicamente,
al demeritar al otro y sobrevalorar
lo propio, lo cual otorga valores
diferenciados.
Después de clasificar y jerarqui-
zar, la cultura incluirá o excluirá en
la medida en que una persona po-
sea ciertos atributos o valores.
La cultura también atribuye ras-
gos de distinción: una persona o
grupo que posean características
deseables se distinguirán para me-
recer algo diferente, por ejemplo,
quien estudie más recibiría me-
jor remuneración en relación con
quien no. Esta categoría va acom-
pañada con lo que se conoce como
“fronteras emocionales”, barreras
simbólicas o limitaciones ficticias.
Además son establecidos límites
que se interiorizan, lo que Michel
Foucault denomina la biodiscipli-
na, cuando “asumimos la clasifica-
ción y nos ubicamos según género,
clase social”.
Finalmente se crea una legitima-
ción, cuya distinción en ocasiones
no es natural y debe ser mantenida
por la fuerza. En conjunto todas las
categorías llevan a un último aspec-
to: la distribución asimétrica para
concretar la desigualdad distribu-
tiva al utilizar las diferencias para
asignar y crear discriminación. Así
los diferentes se tornan desiguales
a partir de criterios culturales.
Sin embargo hay mecanismos
muy poderosos de deslegitima-
ción que provocan que el umbral
de la desigualdad se mueva. La
cultura es polivalente y así como
crea desigualdades puede forjar
acciones en sentido contrario.
En América Latina hay gran to-
lerancia a la desigualdad por los
siglos de Colonia que generaron
diferencias enormes, pero esto
nunca se cuestiona.