Semanario de la UAM
13 06 2016
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Ya dentro, la percepción de
frescura –no muy común en la ciu-
dad– topa con una pequeña puerta
que divide al lobby de la sala de
exposiciones, enmarcando un jue-
go de sombras y luces provocadas
por carrizos, otate y varas del ya-
galán que entrelazados forman una
especie de cubo.
Al caminar por las paredes del
cubo, la imaginación y la memoria
provocan la sensación de andar
entre pastizales crecidos, secos y
amarillentos. Luego aparecen mon-
tones de carrizos amarrados en for-
ma vertical.
Un video explica cómo se hizo
la muestra: la recolección del ma-
terial, la elaboración de los planos
y el montaje de las piezas. Final-
mente, un gran muro forjado con la
misma técnica y materiales rodea
un montículo parecido a un volcán
en el cual yace una luz, que por la
oscuridad de la sala y el color gris
de las paredes simula la luminis-
cencia del amanecer.
La exposición lleva en el título
las palabras materia y memoria, la
primera por la técnica de realiza-
ción de las obras; el amarre es una
tecnología de origen prehispánico.
La segunda palabra se refiere
a la forma como dicha técnica de
trabajo se ha compartido de gene-
ración en generación, tatuada en la
memoria colectiva del pueblo de
San Sebastián Teitipac.
Lula’a (Oaxaca). Materia y memoria
estará abierta hasta el 25 de junio




