| Apática Catedral
(Habla un angelote barroco)
¿Por qué calláis?
Ved: ¡Hacemos música!
A pleno pulmón, inflados los carrillos,
¡Divinamente!
Angeles vuelan, suben y bajan en luz de plenitud.
¡Anuncian milagros sin fin,
mientras caballeros y damas
vuelven a representar ante nosotros
el gran teatro del mundo!
¡Cuán divino es el amor!
– cualquier amor –
¡Atrevido y esmerado!
¿Acaso no está la sagrada concepción
en el arco quebrado
y el caracol de la voluta?
Todo bulle y florece el embarazo
que preña los alegres partos.
¿Quién osaría decir
si en nuestras formas redondas y encendidas,
en pleno vuelo,
nos estamos apartando
o nos vamos acercando?
¡Oh, cielo y tierra!
¡Olor a animal y a gloria!:
Hacemos música.
¡Escuchad, escuchad!
¡Oh, luz, aroma, sonidos!
¡Dejad, oh, dejad
que esta tormenta apaciguadora
se adueñe de vosotros!
(Las quimeras románicas musitan)
No hay fin ni principio.
Engorda el capullo y se marchita.
Aunque rujan las esferas,
nosotras seguimos velando.
Eternos soles se apagaron
bajo nuestra mirada.
Muy poco nos importa
si el mar se convierte en un desierto.
Mudos y eternos son
los bosques de nuestro tiempo.
Selección y poetización: Raúl Falcó.
Traducción literal del alemán:
Susana González Aktories y Yanna Haddaty Mora.
|