Página 10 - Semanario de la UAM Vol. XIX Núm. 9

Semanario de la UAM
22 10 2012
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n
el
estado
de
V
eracruz
Perdió 202 hectáreas en diez años el bosque
de manglares de la laguna de Mandinga
El desarrollo del turismo,
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el crecimiento urbano y la
expansión de las áreas
de pastura, entre las causas
Lourdes Vera Manjarrez
El bosque de manglares en la laguna costera de
Mandinga, en el municipio de Alvarado, Veracruz,
perdió 202 hectáreas en el periodo 1990-2000 de-
bido a tala inmoderada y diversos factores de pre-
sión, reveló una investigación realizada por profe-
sores y alumnos de la Licenciatura en Biología de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La cifra representa casi el do-
ble de la afectación sufrida en la
década anterior y constituye una
tasa alta en comparación con la
registrada en ecosistemas seme-
jantes del país, advirtió el doctor
Javier Aldeco Ramírez, profesor
del Departamento de El Hom-
bre y su Ambiente de la Unidad
Xochimilco y coordinador del
trabajo científico sobre la salud
del citado sistema lagunar que
forma parte de los diversos proyectos del Laborato-
rio de Procesos Costeros de la UAM.
Las imágenes satelitales comparativas de la situa-
ción en las décadas de 1970 y 1980, y del año 2000
presentadas en la investigación testimonian la des-
trucción y justifican la necesidad urgente de conocer
en forma pormenorizada el estado de los recursos
manglares del país.
En la localidad de Mandinga los especialistas
identificaron que los factores de presión sobre ese
ecosistema biológico son el desarrollo del turismo;
la instalación de un campo de golf en expansión;
la construcción de casas habitación, incluso en el
muelle; la ampliación de las áreas de pastura para
ganado vacuno, y la contaminación de las fuentes
hídricas por la descarga de aguas negras y dese-
chos industriales que ha afectado a peces y crustá-
ceos que se reproducen en el manglar.
Carmen Osorio, estudiante de la Licenciatura,
subrayó que los manglares ofrecen importantes
servicios medioambientales, en particular como fil-
tradores y barrera contra inundaciones de arrecifes
de coral, entre otros sistemas naturales.
Además forman un hábitat donde se reproducen
y alimentan especies acuáticas y mamíferos, y se
refugian aves migratorias.
De igual manera proporcionan vías de subsisten-
cia a los pobladores con el desarrollo de actividades
económicas; en el caso estudiado se calcula que el
valor anual de los servicios ofre-
cidos por cada hectárea varía en-
tre 10,000 y 16,000 dólares.
El diagnóstico integral de la
salud del sistema manglar y de
su cobertura se dio a conocer
a los lugareños con el fin de
incentivar su participación en
acciones para recuperar y pro-
teger la laguna a través de la for-
mación de un consejo.
El doctor Aldeco Ramírez
consideró que una de las primeras demandas que
el consejo debería impulsar es el cumplimiento
irrestricto de la normatividad medioambiental ex-
presada en las leyes General del Equilibrio Eco-
lógico y la Protección al Ambiente y General de
Vida Silvestre.
Cada permiso de construcción que las autorida-
des gubernamentales otorgan a las inmobiliarias im-
plica la tala de manglares y constituye una seria afec-
tación y un despojo a los habitantes de Mandinga.
Conservar este ecosistema y su biodiversidad
no es romanticismo: estamos hablando de servicios
medioambientales para todos y particularmente de
la sobrevivencia de una comunidad”.
La cifra casi duplica
la afectación sufrida
una década anterior,
reveló investigación
de la UAM