Semanario de la UAM
16 03 2015
5
Carlos Montemayor, uno de los
mayores artífices culturales de la UAM
Gana alumno de la UAM el concurso Source Code Reuse
Con el desarrollo de un programa
de detección de plagio en código
fuente, el alumno Aarón Ramírez
de la Cruz obtuvo el primer lugar
en el concurso SOCO (Source
Code Reuse), de Bangalore, India,
que reúne a grupos de todo el
mundo interesados en evaluar pro-
puestas de sistemas.
El estudiante de octavo trimestre
de la Licenciatura en Tecnologías y
Sistemas de Información de la Uni-
dad Cuajimalpa de la Universidad
Autónoma Metropolitana (UAM)
Miembro fundador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),
Carlos Montemayor, además de haber sido un escritor notable, cantante
de ópera y promotor de las tradiciones indígenas en México, fue uno
de los intelectuales más comprometidos con la sociedad y sus mejores
causas dentro y fuera de la institución, destacó el doctor Romualdo
López Zárate.
El rector de la Unidad Azcapotzalco habló así en la ceremonia para
conmemorar cinco años de la muerte del autor de
Guerra en el paraíso.
El acto dedicado a rememorar la vida y la obra de Montemayor contó con
la presencia del maestro Víctor Sosa Godínez, coordinador general de
Vinculación y Desarrollo Institucional; el doctor Jaime Labastida, director
de la Academia Mexicana de la Lengua, y familiares del homenajeado.
Labastida recordó que Montemayor fue por 15 años el digno ocu-
pante de una silla que había pertenecido a Antonio Castro Leal y desde
donde cumplió la función especial de rescatar las lenguas vivas de los
pueblos amerindios, al grado de elaborar un breve diccionario de ná-
huatl al español.
Sosa Godínez expresó que “en 2014 la UAM conmemoró sus 40 años
de vida institucional, oportunidad que nos permitió realizar un proceso
de reflexión. En ese sentido debemos recordar su fundación desde una
concepción multidisciplinaria de actores, entre los que se encontraba
Montemayor. De él debemos recordar que, gracias a su visión humanista
a ultranza, contribuyó a convertirla innegablemente en una de las institu-
ciones más importantes”.
realizó el trabajo en colaboración
con la maestra Gabriela Ramírez
de la Rosa, investigadora del De-
partamento de Tecnologías de la
Información.
El programa consiste en analizar
las similitudes estructural, léxica y
de estilo, entre otros aspectos que
pudieran evidenciar un posible
plagio.
Ramírez de la Cruz y la maestra
Ramírez de la Rosa explicaron que
el lenguaje de programación que
estudiaron fue Java, con la idea de
ver los elementos que pudieran re-
velar plagio.
Un aspecto analizado fue la es-
tructura, pues los lenguajes de pro-
gramación tienen propiedades muy
particulares, por ejemplo, la sinta-
xis. Otro fue el léxico, es decir, qué
palabras o combinaciones se utili-
zaron, ya que los programadores
tienen cierta libertad de elegir nom-
bres de variables, identificadores y
funciones para observar similitudes
o coincidencias.
Una tercera medida fue la esti-
lística, relevante porque existen en
el texto características que permi-
ten identificar si un autor escribió o
no el texto, basándose en el estilo
de escritura.
“Lo que hicimos fue calcular
diferentes tipos de similitudes para
todos los pares de códigos que te-
níamos y establecer un modelo au-
tomático basado en un algoritmo
de aprendizaje, a través del cual la
máquina aprende qué característi-
cas son importantes, cuáles no y
cuáles tienen mayor relevancia en
un lenguaje u otro para determinar
si un documento es o no” producto
de plagio.




