Semanario de la UAM
02 05 2016
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Quienes dejaron
de manejar el automóvil
lo hicieron en 54
por ciento por motivos
económicos
La necesidad de conseguir y man-
tener un empleo es tan importante
para la gente, que la movilidad no es
un factor de peso a la hora de decidir
dónde trabajar o vivir, señaló la doc-
tora Priscilla Connolly Dietrichsen,
investigadora de la Universidad Au-
tónoma Metropolitana (UAM).
La académica del Área de Socio-
logía Urbana de la Unidad Azca-
potzalco de esta casa de estudios
explicó que a diferencia de lo que
ocurre en urbes de América del
Norte o Europa, donde la determi-
nación de acceder a un empleo se
basa en la distancia y el medio de
transporte, en la Ciudad de México
y la zona metropolitana hay poco
margen para escoger dónde labo-
rar, por lo que la gente va “donde
haya chamba” sin importar el tema
de la movilidad.
Durante su participación en el
Seminario internacional: Automo-
vilidad en la Ciudad de México y
otros lugares
citó resultados de una
encuesta aplicada a más de 800
personas que prefirieron dejar el
E
n
la
C
iudad
de
M
éxico
Por la necesidad de empleo, los capitalinos
desestiman el problema de la movilidad
Investigadoras de la
Unidad Azcapotzalco
estudian los factores
condicionantes de la
automovilidad
automóvil y usar medios distintos
de transporte a su lugar de trabajo.
De acuerdo con el estudio pi-
loto –que forma parte de uno más
grande que está en curso y en el
que participó además la profesora
Guénola Caprón, también investi-
gadora de la Unidad Azcapotzal-
co– existen factores condicionantes
de la automovilidad.
El primero es la automoviliza-
ción de una persona desde la ni-
ñez por los padres –en Polanco,
por ejemplo, las personas usan el
auto prácticamente durante toda la
vida– otro factor es el ciclo de vida,
pues la automovilidad cambia se-
gún las etapas de la vida familiar
y laboral: para llevar a los niños a
la escuela o hacer las compras del
supermercado, entre otras.
Un tercer elemento es la ima-
gen negativa e incluso el miedo
de algunos grupos sociales hacia
el transporte público, como sucede
en el Estado de México, donde el
servicio es de mucha menor cali-
dad que en la Ciudad de México; el
cuarto factor lo constituyen los pro-
blemas de accesibilidad a lugares
de destino y la mala conectividad
entre los espacios de residencia y
de trabajo.
Un quinto punto es el eleva-
do costo económico que implica
transportarse en automóvil, en
comparación con el transporte pú-
blico y un sexto tiene que ver con
el estatus –identidad social– vincu-
lado a la posesión de un coche.
Los resultados de la encuesta
aplicada en estaciones del Metro
y el tren suburbano, paradas de
Metrobús y Ecobús, además de
sitios de ecobici indican que las
personas que dejaron de manejar
su automóvil lo hicieron en 54 por
ciento por motivos económicos, en
27 por ciento porque hubo mejo-
ras en el transporte público y en
cinco por ciento porque empeoró
la accesibilidad para el auto.
Las investigadoras destacan
en las conclusiones que quienes
disponen de chofer “difícilmen-
te van a salir de la automovilidad
y es poco probable que la pobla-
ción que ha vivido automovilizada
desde la niñez –la de Satélite o Po-
lanco– vaya a cambiar el modo de
transportarse”.




