Semanario de la UAM
05 03 2013
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Sufre la economía de la República de Irlanda
misma enfermedad de países mediterráneos
Existía la “ingenua
creencia” de que esa
nación había logrado la
riqueza y la estabilidad
definitivas
Germán Méndez Lugo
La economía de la República de
Irlanda es un híbrido extraño: el
sector exportador puede haber
recuperado la fuerza de la era del
tigre celta, pero adolece de la en-
fermedad que afecta a Grecia, Es-
paña y Portugal, aseguró el doctor
Stephen Murray Kiernan, director
del Instituto Carlyle de Dublín.
Al dictar la conferencia magis-
tral
La caída y recuperación de la
Unión Europea. El caso de Irlanda
en la Unidad Iztapalapa de la Uni-
versidad Autónoma Metropolitana
El director del Instituto Carlyle de Dublín
abundó en
La caída y recuperación
de la Unión Europea
(UAM), explicó que hace unos años
existía en ese continente la “ingenua
creencia de que habíamos logrado
la riqueza y la estabilidad definiti-
vas, pero todo fue un engaño”.
En 2005 la revista
The Economist
consideró que Éire ofrecía la mejor
calidad de vida en el mundo; ese
periodo de éxito económico duró
de 1995 a 2007, alcanzando nive-
les récord en tasas de crecimiento
en Europa que valieron al país el
título del tigre celta.
El autor de ocho libros y más de
200 artículos publicados en perió-
dicos mexicanos sobre países en
desarrollo y negocios internaciona-
les expuso que la economía de la
República de Irlanda se sustenta en
el “conocimiento moderno”, está
centrada en los rubros de servicios
y tecnológico, pero es dependiente
en otros sectores de la industria, el
comercio y la inversión extranjera.
En la década de 1980 emigraban
trabajadores pobres y “graduados
frustrados”, pero el auge económico
puso fin a esa “maldición”. La na-
ción se sintió próspera y segura de sí
misma para invitar a los inmigrantes
a una tierra que fue en aquella épo-
ca la más uniforme de Europa en tér-
minos de apariencia física, lengua,
cultura y creencias religiosas.
Los ciudadanos que se habían
ido regresaron provistos de rela-
ciones y habilidades adquiridas en
el extranjero, alimentando el auge
económico. “Gran parte de eso fue
un experimento sin precedente
que se podía adaptar a los modelos
de Gran Bretaña y Estados Unidos”.
Pero en la actualidad los habitan-
tes de la República de Irlanda están
saliendo “en grandes cantidades”,
aun cuando el desempleo es menor
de 15 por ciento de la población
económicamente activa, mientras
en España alcanza 26 por ciento.
Después de 24 años de creci-
miento continuo, en 2007 se regis-
tró una corta recesión técnica se-
guida de un proceso de dos años.
En 2008, los niveles de la deuda
doméstica afectaron el consumo
privado debido a la falta de liqui-
dez en los hogares, lo que derivó
en la vuelta de la exportación del
producto tradicional: los propios
ciudadanos.
Pero después del catastrófico
declive bancario y en inversiones
ha aumentado la autodisciplina con
medidas fuertes y confiables para el
mediano plazo. La nación cumplió
sus objetivos de reducir el déficit y
recuperó gran parte de la competiti-
vidad exportadora. Murray Kiernan
reconoció, sin embargo, que “no
hay garantía de éxito”, pues el país
está amenazado por la recesión que
recorre Europa, la carga del sector
bancario y la deuda pública.
La conferencia fue organizada
por el doctor Martín Abreu Beris-
tain, del Área de Investigación Pla-
neación Estratégica de las Empresas
del Departamento de Economía.
Stephen Murray Kiernan, director del Instituto Carlyle de Dublín.
Foto: Octavio López Valderrama