Semanario de la UAM
27 05 2013
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reacciones del tolueno y desarrolló
el uso de métodos computacionales
para la determinación de los meca-
nismos en las reacciones de radica-
les libres con compuestos orgánicos
volátiles y su posterior introducción
en modelos de calidad del aire.
Además incursionó en el estu-
dio de reacciones radical-molécu-
la a reacciones en medios biológi-
cos y con radicales de importancia
en la degeneración oxidativa de
neurotransmisores y de antioxi-
dantes, causantes del estrés oxida-
tivo responsable de enfermedades
neurodegenerativas.
Cuatro de sus artículos cuentan
con más de cien citas y son consi-
derados ya clásicos en la química
cuántica contemporánea.
En la semblanza de Vivier Jé-
goux, el doctor Robin Sagar, in-
vestigador del Departamento de
Química de la Unidad Iztapalapa,
resaltó que un verdadero doctor
debe involucrarse en las tareas de
la enseñanza y eso es algo que la
Profesor Emérito “nunca ha olvida-
do” al realizar su labor “con con-
vicción y distinción”, pues sabe
que un país que no invierte en sus
niños y jóvenes no tendrá futuro.
Para ella, en el salón de clase la
cara de cada estudiante de primer
ingreso representa una ventana al
futuro: “cada interacción con ellos
ofrece la posibilidad de un México
y un mundo mejores”.
Construir la UAM
El reto de participar en la funda-
ción de una nueva universidad y
el deseo de vivir en México mo-
tivaron a Vivier Jégoux a incorpo-
rarse a la UAM, que reconoce una
trayectoria docente y de investiga-
ción notable al nombrarla Profesor
Emérito, convirtiéndola en la pri-
mera académica que recibe esta
distinción.
“No ha sido fácil que nombren
a mujeres y me siento muy orgullo-
sa por abrir una puerta”, afirmó en
entrevista la licenciada en Quími-
ca por la Universidad de Buenos
Aires y doctora en Ciencias por la
Universidad de Florida, Estados
Unidos.
Vivier Jégoux definió la época en
que llegó a la UAM como la más “fa-
bulosa y fantástica de mi vida, por-
que todo mundo se encontraba muy
motivado con la idea de estar cons-
truyendo una universidad nueva.
“Vivíamos en Brasil, donde im-
peraba una dictadura militar y por
ello el doctor Carlos Bunge Molina
y yo queríamos emigrar. Trabajé en
la Universidad de Sao Paulo y des-
pués en la Federal del Estado de
Sao Paulo, que también era nueva.
“Él vino a un congreso de quími-
ca cuántica en Morelia y posterior-
mente se incorporó al Instituto de
Física de la Universidad Nacional
Autónoma de México. Yo no que-
ría estar en la misma universidad,
así que acepté la invitación del
doctor García-Colín Scherer y lle-
gué a la Unidad Iztapalapa en me-
dio de las tolvaneras de la época”.
Vivier Jégoux tuvo una gran parti-
cipación en la formación del Depar-
tamento de Química y muy pronto
se convirtió en la primera coordina-
dora de la maestría, entre cuyos pri-
meros alumnos recuerda al doctor
Enrique Fernández Fassnacht, actual
rector general de la UAM.
La primera Profesora Distinguida
de la UAM reconoce que su incur-
sión a la química se dio de manera
circunstancial; en un principio no
estaba en sus prioridades, sin em-
bargo “fui aprobando los exámenes,
incluso los de doctorado en Estados
Unidos y los aplicados para acceder
a una beca como asistente, así fui
haciendo mi carrera y me iba bien y
cuando apareció la química teórica
me sentí mucho más cómoda”.
La madre de cuatro hijos, todos
ellos posgraduados, ha dirigido te-
sis de alumnos cuyos trabajos de
investigación han merecido el Pre-
mio Weissman y refirió entre los
aspectos que más le importan el
bienestar de su familia y de la gen-
te cercana a ella, incluidos muchos
de sus alumnos.
Preocupada por el medio am-
biente y el desempleo al que se
enfrentan muchos jóvenes brillan-
tes expresó también inquietud por
la falta de un sistema de jubilación
digna para los profesores universi-
tarios, porque esto impide ofrecer
más lugares a nuevos académicos.
Vivier Jégoux refrendó su com-
promiso por seguir estimulando a
los alumnos a alcanzar sus metas; a
las mujeres les dijo que es posible
vencer los obstáculos que a veces
se interponen.
La investigadora de
la Unidad Iztapalapa
recibió el diploma
que la acredita como
Profesor Emérito