Semanario de la UAM
01 02 2016
3
J
osé
M
anuel
H
ernández
T
rujillo
Obtiene académico de la UAM tercer
lugar del Premio Estudios Agrarios 2015
Por su investigación
Los indígenas
y su inserción en el
mercado de trabajo
rural en México
La pobreza de los
trabajadores rurales
es producto también
de un componente
institucional: la ley
en la materia
Por su investigación
Los indígenas y
su inserción en el mercado de tra-
bajo rural en México,
el doctor José
Manuel Hernández Trujillo, profesor
del Departamento de Economía de
la Universidad Autónoma Metropo-
litana (UAM), obtuvo el tercer lugar
del Premio Estudios Agrarios 2015.
El galardón –convocado por la
Procuraduría Agraria y entregado
como parte del 6to. Certamen Na-
cional Universitarios por el Servicio
Social y el Desarrollo Agrario 2015–
reconoce la labor de especialistas y
estudiosos en materia agraria con la
finalidad de impulsar el desarrollo
integral del medio rural.
Al destacar la relevancia de este
reconocimiento, el doctor Hernán-
dez Trujillo dijo en entrevista que
este premio de carácter nacional
va dirigido a aspectos legales y de
tenencia de la tierra, pero admite
también estudios en torno “a los
sujetos agrarios, es decir, campesi-
nos, indígenas y población rural”,
incluidos análisis sociológicos del
ámbito rural.
El académico señaló que
Los
indígenas y su inserción en el mer-
cado de trabajo rural en México
observa a los integrantes de ese
sector de la población “más como
trabajadores que como indígenas”.
Como investigadores “nos intere-
sa analizar las principales alternati-
vas laborales de los indígenas –que
son las rurales– las condiciones y
las oportunidades que brinda su
empleo, las dificultades que enfren-
tan para sobrevivir y las limitacio-
nes que esta forma de ocupación
ofrece para su desarrollo”.
Uno de los apartados presen-
ta un perfil, considerando una
estructura por edad, nivel educativo,
capacidad de movilidad laboral y ca-
racterísticas de ocupación e ingresos.
El doctor Hernández Trujillo su-
braya la necesidad de concebir a
los indígenas como trabajadores y
concluye que a pesar de que este
núcleo labora durante una propor-
ción importante del año y a veces
entre seis y siete días a la semana,
su condición de vida en el periodo
en que se encuentra desocupado
es apenas suficiente para vivir en
pobreza alimentaria.
Los ingresos de esos trabajadores
“son apenas suficientes para satisfa-
cer sus necesidades estrictamente
alimentarias, por lo que, cuando se
encuentran desocupados, su condi-
ción de vida es la de un indigente”.
El investigador advierte que la
pobreza de los trabajadores rurales
es producto de su origen y de las
limitaciones que tienen para la mo-
vilidad laboral, pero existe también
un componente institucional impor-
tante que radica en la legislación –la
Ley Federal del Trabajo– que afecta
sus derechos “y genera un ambiente
de protección para los empresarios”.
Además existe un sistema de sa-
lud en el que la protección se brin-
da exclusivamente al trabajador y
no a su familia, sólo por el tiempo
de ocupación y limitado al seguro
médico, lo que resulta en un siste-
ma de seguridad social limitado e
insuficiente que no proporciona se-
guridad ni estabilidad en el empleo.




