Semanario de la UAM
08 02 2016
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con menos de cinco consultas– y
es aun más extrema al tratarse del
grupo que la comenzó en algún
punto del tercer trimestre, lo que
sucede en siete de cada diez por
debajo de la norma.
Al haber identificado el patrón
de aseguramiento o afiliación a
instituciones de salud de las ado-
lescentes que fueron madres en
2013, no sorprende que más de 60
por ciento del total de partos haya
sido atendido en unidades médicas
de la Secretaría de Salud, pero sí,
quizá, que uno de cada diez haya
demandado servicios de instancias
privadas, mientras uno de cada cien
nacimientos ocurría en el hogar.
Reproducción planeada
En 2013 ocho de cada diez naci-
mientos de mujeres menores de 15
años y seis de cada cien registra-
dos en el grupo de entre 15 a 19
años tuvieron lugar de manera pre-
matura: antes de la semana 37 de
gestación. Alrededor de cuatro de
cada diez recién nacidos midieron
menos de 50 centímetros.
El examen conjunto de la edad
gestacional y el peso al nacer posi-
bilita determinar retrasos en el cre-
cimiento intrauterino, un indicador
de especial trascendencia pues
muestra la existencia de carencias
a lo largo del proceso de desarrollo
fetal que se ven plasmadas en un
recién nacido pequeño.
La información analizada mues-
tra que más de una tercera parte de
los nacidos con bajo peso –menos
de 2,5 kilogramos– registró retraso
en el crecimiento intrauterino.
La atención prenatal iniciada en
el primer trimestre observando la
normatividad de sumar cinco con-
sultas o más pareciera haber sido
incapaz de identificar este proce-
so carencial debido a que, entre
los recién nacidos con retraso en
el crecimiento intrauterino, 70 por
ciento se registró en los casos de
menores de 15 años, mientras que
casi 80 por ciento del grupo de en-
tre 15 y 19 años recibió servicio de
salud con tales características.
Los efectos sobre la salud aso-
ciados a la prematurez del naci-
miento y el bajo peso incluyen un
amplio espectro que puede abar-
car desde problemas respiratorios,
de revertir y los cuales aumentan el
riesgo de padecer, en la edad adul-
ta, enfermedades cardiovasculares
y diabetes, entre otras patologías.
Para interrumpir el proceso de
acumulación de desventajas socia-
les por la ocurrencia de embarazos
durante la adolescencia es indis-
pensable, por una parte, recono-
cer la situación y percibirla como
lo que es: un problema que invo-
lucra y afecta a la sociedad y no
sólo a quienes lo enfrentan y, por
otra, concretar medidas integrales
de política pública que garanticen
el ejercicio de una reproducción
planeada.
Una de cada cinco
madres adolescentes
careció de cobertura
médica en el sector
público
hasta males de índole cognitivo y
de socialización.
El retraso en el crecimiento in-
trauterino provoca cambios fisio-
lógicos y metabólicos durante el
proceso embriológico imposibles




