Table of Contents Table of Contents
Previous Page  11 / 24 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 11 / 24 Next Page
Page Background

Semanario de la UAM

08 02 2016

11

S

ostiene

E

nrique

C

anchola

M

artínez

El debate sobre la legalización de la

marihuana debe incluir el ámbito científico

‹‹

Preciso realizar estudios más

estrictos sobre los efectos no

deseados en el sistema nervioso

Verónica Ordóñez Hernández

La autorización del consumo personal de marihuana

no debiera apresurarse, ya que aún no se sabe con

certeza cuáles son los efectos que causa a nivel del sis-

tema nervioso, argumentó el doctor Enrique Canchola

Martínez, profesor-investigador de la Unidad Iztapala-

pa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el

Coloquio estudiantil de historia de Mesoamé-

rica y coyuntura colonial,

el académico del Departa-

mento de Biología de la Reproduc-

ción recomendó cautela en torno

a la legalización del enervante y

conducir la discusión, de los ám-

bitos político y social, al científico.

En relación con el debate na-

cional sobre el uso y los beneficios

terapéuticos del mismo, el doctor

Canchola Martínez afirmó que “es

preciso realizar investigaciones más

estrictas, en particular en torno a los

efectos no deseados en el sistema

nervioso”.

El uso de plantas alucinógenas en los pueblos mesoa-

mericanos ha prevalecido desde tiempos remotos; sin

esas sustancias no se podría entender el esplendor de

aquellas culturas, pues el estado especial de conciencia

inducida por esa vía fue parte importante de la conviven-

cia, la paz, la religión y el aspecto político-social y sin-

crético que ayudó a la evolución de las mismas, refirió.

Respecto del consumo de cannabis, el investigador

refirió que en aquella época era poco, pues las secuelas

alucinógenas no se comparaban con las de otras plantas.

Desde el punto de vista molecular, los alcaloides

extraídos de plantas contienen principios activos simi-

lares a diferentes neurotransmisores –serotonina, do-

pamina, acetilcolina y noradrenalina– por lo que las

sustancias naturales ocupan receptores específicos en

el cerebro, mimetizando las funciones fisiológicas de

los neurotransmisores.

Debido a esto modifican las funciones cerebrales y

los estados de conciencia, causando alteraciones pro-

fundas en la percepción, tanto de la realidad como del

espacio-tiempo, así como oscilaciones emocionales y

cambios de identidad.

Las plantas alucinógenas son capaces de crear un

súper yo conectado con el universo y establecerlo

como la instancia del aparato psíquico y la entidad

responsable de la interface mundo externo-mundo

interno, induciendo con ello un estado alterado de

conciencia mediante la interrupción de circuitos ce-

rebrales de comunicación normal y conexiones entre

regiones cerebrales que normal-

mente no interactúan.

Las facultades que poseen de al-

terar la conciencia, inducir un estado

de transición mental y aumentar la

iluminación y la apertura mental pro-

vocan modificaciones importantes

en los neurotransmisores que tradu-

cen los estímulos medioambientales

o del propio cuerpo recibidos por los

órganos de los sentidos.

Algunos de los alucinógenos

más utilizados en las culturas me-

soamericanas fueron el balché, bebida embriagante

obtenida de la infusión de la corteza de

Lonchocarpus

longistylus;

el tabaco fumado, masticado o en infusio-

nes para aplicaciones rectales; el toloache –conocido

también en Mesoamérica como hierba del diablo– y

el peyote.

La Unidad Iztapalapa

llevó a cabo el

Coloquio estudiantil

de historia de

Mesoamérica y

coyuntura colonial

Foto: Enrique López Valderrama.