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Semanario de la UAM

22 02 2016

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Impactan movimientos ciudadanos

las dinámicas social y política de México

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Una movilización puede adoptar

un carácter de masas por registrar

una participación fuerte

Los movimientos ciudadanos de México han impac-

tado las dinámicas social y política del país y, a partir

de 2000, con el surgimiento de la alternancia en el

gobierno, se demostró que son una opción para reo-

rientar las políticas nacionales, aseveró el doctor Ser-

gio Tamayo Flores-Alatorre, profesor-investigador de

la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma

Metropolitana (UAM).

En la década de 1990, en el campo de las ciencias

sociales el tema fue desplazado por las denominadas

teorías de la transición democrática o aquellas enfoca-

das en la consolidación de las organizaciones civiles.

En entrevista, el docente del Departamento de So-

ciología aclaró que tales posiciones fueron desacredi-

tadas: “investigadores indicaron que los movimientos

surgieron, en primer lugar, en contextos de fuerte des-

igualdad y transición política, pero no necesariamente

democrática en sus prácticas, como se planteaba”.

Tamayo Flores-Alatorre explicó que hubo una arti-

culación entre los movimientos originados en 2000 y

los actuales centrados en la política y la reivindicación

social. Esto inició en 2001 con la enorme movilización

del Ejército Zapatista de Liberación

Nacional por la dignidad indígena.

“Aquello representó una con-

frontación con el gobierno del ex

presidente Vicente Fox; de alguna

manera esa marcha inauguró lo

que se denominaron las megamar-

chas, es decir, se adjetivó en el

terreno de las grandes concentra-

ciones, porque no fue sólo la ca-

ravana de Chiapas hacia el centro,

sino de zapatistas que marcharon de Xochimilco al

Zócalo”, recordó.

En 2003 se replicarían actividades de ese tipo, pero

de corte campesino y sindical independiente, “algo

que indica que la lucha de clases sigue vigente, aun-

que sin perder centralidad”.

Con las movilizaciones de San Salvador Atenco y

de maestros encabezada por la APPO surgieron exi-

gencias contra el despojo, pero en 2006 tuvo lugar

uno de los procesos más importantes de la década: el

del Movimiento de Regeneración Nacional, encabe-

zado por Andrés Manuel López Obrador.

El intento de desafuero al ex jefe de gobierno de la

Ciudad de México detonó un movimiento que evolu-

cionó de la protesta contra el fraude electoral a una

convención nacional; después alcanzó una etapa enca-

minada a la economía popular y en contra de la privati-

zación del petróleo en 2008; al pasar a un movimiento

de regeneración nacional devino en partido político.

Todo esto ejemplifica cómo un movimiento puede

adoptar un carácter político de masas por tener una

participación fuerte. Tamayo Flores-Alatorre destacó

que la iniciativa denominada Yo soy 132 o la desapa-

rición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural

Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, con-

figuran movimientos no planificados, pero que han

evidenciado los graves problemas de impunidad y

corrupción del sistema político

mexicano.

Si bien las movilizaciones han

sido responsabilizadas de arrojar

efectos perniciosos debido a las

manifestaciones, no debe perderse

de vista que constituyen un recur-

so que muestra la radicalización

de la acción ciudadana porque las

demandas no fueron atendidas o

resueltas, concluyó.

A partir de 2000

quedó demostrado

que son una opción

para reorientar las

políticas nacionales