Semanario de la UAM
20 06 2016
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Tradición, vanguardia e historia en
CUBA, Arte y Color
Eduardo Issachar Figueroa García
L
as raíces, los signos sincréticos caribeños, la hue-
lla cultural africana y española, y su relación con
los mitos y la naturaleza se manifiestan en la obra
de artistas cubanos de edades, criterios estéticos
y lenguajes distintos.
En
Cuba, arte y color,
el taller de serigrafía de René
Portocarrero permite además un recorrido por los co-
lores, la tradición, la vanguardia, la historia y el arte de
la isla.
La muestra –que ocupará la Galería del Tiempo de la
Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Me-
tropolitana (UAM) hasta el 27 de junio– ofrece un crisol
de razas a partir del mundo exuberante americano.
Las obras expuestas viajan entre lo figurativo y lo abs-
tracto, lo místico y lo religioso, lo real y lo mítico en la
serigrafía creada en el taller del artista cubano con sede
en La Habana Vieja, declarada en 1982 patrimonio cultu-
ral de la humanidad por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Ese recinto con 35 años de vida es el medio impre-
so favorito de los pintores cubanos, pues ha engendrado
gran cantidad de trabajos con alto nivel técnico-estético.
La exposición plasma criterios estéticos y lenguajes
artísticos diversos en la obra del propio Portocarrero y
de Servando Cabrera, Amelia Peláez, Alfredo Sosabravo,
Zaida del Río, Arturo Montoto, Flora Fong, Pedro Pablo
Oliva, Ernesto Rancaño y Moisés Finalé, entre otros.
En las piezas hay un espíritu de libertad y, aun cuando
denotan que no existe un artista igual al otro, algunos
detalles señalan continuidad. En conjunto resaltan el
abanico de colores y formas que siguen los caminos de
creación.
La exposición es apenas un trozo pequeño de la rea-
lidad artística de la isla, donde existe gran diversidad; es
viable también la percepción del sentido de nacionali-
dad, originalidad y el afán transformador de los cubanos.
El arte cubano es punto de encuentro entre los con-
textos pasado y actual. La Revolución Cubana forjó una
línea artística que separó discursos políticos diferentes.
En las décadas de 1970 y 1980 existía una gran masa de
artistas egresados de las escuelas que dio más riqueza
al arte local, informó el Ministerio de Cultura de Cuba,
mediante el Fondo Cubano de Bienes Culturales y por
el Consejo Nacional de las Artes Plásticas. La curaduría
de la exposición estuvo a cargo de Alberto Andrade,
jefe de Relaciones Públicas de la Casa del Lago Juan
José Arreola.




