Semanario de la UAM
18 07 2016
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Relegado, el profesor
de primaria, aun cuando
es el personaje público
más importante para
el desarrollo del país
La verdadera sociedad del cono-
cimiento requiere de una campa-
ña vigorosa, permanente y bien
organizada de divulgación de la
ciencia, parecida a las utilizadas
por empresas cerveceras o auto-
movilísticas, aseveró el doctor Ruy
Pérez Tamayo, profesor emérito de
la Universidad Nacional Autónoma
de México.
“La difusión del quehacer cien-
tífico y sus beneficios sociales de-
bieran ser objeto de una cruzada
nacional incorporada al plan de
modernización de la educación”,
aseguró.
En la
Conferencia magistral: La
divulgación de la ciencia y su im-
portancia hoy
, el también miembro
de El Colegio Nacional y la Acade-
mia Mexicana de la Lengua aclaró
que la ciencia debe entenderse
como una actividad humana crea-
tiva cuyo propósito es la compren-
sión de la naturaleza.
Es sobre todo producto del co-
nocimiento obtenido mediante un
método científico organizado en
forma deductiva y que aspira al
consenso entre individuos técnica-
mente capacitados.
“No oculta verdades ni se aparta
de la realidad ni depende de la fe”,
sostuvo ante alumnos y profesores en
la Sala de Consejo Académico de la
Unidad Xochimilco de la Universidad
Autónoma Metropolitana (UAM).
Invitado por la Coordinación de
Extensión Universitaria y la Galería
de las Ciencias de la citada sede
académica, Pérez Tamayo se decla-
ró en contra del espíritu mágico-re-
ligioso, la verdad como revelación,
la fe para resolver problemas y la
autoridad como árbitro de asuntos
vinculados a la realidad.
E
n
M
éxico
El trabajo científico debiera ser objeto
de una cruzada de divulgación
Necesario difundir
el tema en medios e
Internet para que
la información cumpla
su función social
Desde la educación primaria
debe iniciar el ejercicio de divul-
gar la ciencia, que requiere pro-
cesos permanentes de revisión y
actualización de los contenidos.
Otras vías para socializar el co-
nocimiento científico son cursos,
conferencias, programas de radio y
televisión; el teatro, el cine y otros
espectáculos, así como la prensa y
los libros.
Pérez Tamayo criticó la ausen-
cia del gusto por la lectura entre la
sociedad mexicana y lo consideró
como uno de los obstáculos para la
comunicación de la ciencia, lleva-
da a cabo con “esfuerzos minúscu-
los de publicaciones sobre el tema.
El texto escrito se enfrenta a otros
medios que lo rebasan por la aten-
ción que reciben y amenazan con
volverlo obsoleto”.
El científico advirtió que la
educación pública en México ha
sufrido una metamorfosis negativa
y dramática. “Estoy convencido de
que el personaje público más im-
portante para un desarrollo sano
y positivo de cualquier sociedad
es el maestro de primaria, pero en
México lo hemos convertido en
un ciudadano olvidado y el menos
favorecido”.
Mientras la divulgación de la
ciencia no sea incorporada a la ra-
dio, la televisión y los medios di-
gitales, “la información estará cada
vez más rezagada en el cumpli-
miento de su importantísima fun-
ción social”, mencionó el médico
patólogo e inmunólogo.
“La ciencia no existe en el va-
cío, sino está presente siempre en
el seno de una comunidad social
específica de la que surge y a la
que se debe en forma completa”,
concluyó.




