Semanario de la UAM
25 01 2016
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Hacia el año 1000 D.C., en ple-
no esplendor de la cultura olmeca,
se acuñó el término
Kakawa
, de
la familia lingüística mixe-zoque.
Con las semillas o almendras del
cacao fermentadas y tratadas me-
diante diversos procesos los olme-
cas elaboraban cacao con atole de
maíz disuelto en agua; también era
endulzado con miel, flores aromá-
ticas –vainilla– e incluso para dar
más sabor le ponían chile.
La exposición está conformada
de pequeños textos tomados de
decenas de libros debido a que los
jóvenes suelen no leer y, con esas
frases breves, sin notarlo termina-
rán leyendo más. Aquéllos “deben
hacer un análisis mucho más allá
de un ‘está padre’ y, al leer los tex-
tos, llevan su razonamiento a otro
nivel”, explicó el maestro Clave
Almeida.
La muestra presenta además los
recipientes para la preparación del
chocolate: mesalina; un utensilio
que la esposa de un emperador pe-
ruano mandó hacer a China, y una
jarra con un pico para dejar fluir la
espuma, un asa al costado y una
base semiesférica para que el moli-
nillo oxigene la bebida.
Destaca entre los utensilios un
jarrón con candado, ya que siem-
pre ha sido un bien caro, inclusi-
ve en la actualidad. Los mexica-
nos consumen en promedio 700
gramos al año, mientras que en
Europa se mide por kilos; durante
la Colonia, en las grandes casas
este dulce era encerrado para que
los sirvientes no lo consumieran.
Chocolate un regalo de México al
mundo
estará en exhibición hasta
finales de febrero próximo.
Espeso, dulce, caliente
y hecho con manos de mujer,
así debe ser una buena
y espumosa taza de esta bebida
Fotos: Michaell Rivera Arce.




