Semanario de la UAM
14 01 2013
13
O
frece
libro
visión
integral
del
tema
Las políticas públicas en la materia no
garantizan el acceso universal a la cultura
Tampoco favorecen el reconocimiento en el
extranjero de los productos culturales del país
Germán Méndez Lugo
La política pública cultural de México es obsoleta en virtud de que
no garantiza el acceso universal ni la máxima rentabilidad en térmi-
nos de impacto, además de que no favorece el reconocimiento en
el extranjero de los productos del país en este ámbito, señaló Luis
Miguel González.
El director editorial del periódico
El Economista
intervino en la
presentación del libro
1988-2012. Cultura y transición,
coordinado
por Eduardo Cruz Vázquez, creador del Grupo de Reflexión sobre
Economía y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana
(UAM), y Carlos A. Lara González, de la Escuela de Administración
Pública del Distrito Federal.
El también articulista de la revista
Expansión
y
Milenio
diario ex-
puso que la obra indaga 24 años de política en la materia y propone
una discusión respecto de los lineamientos oficiales y del mercado.
Una parte de lo que González llamó el “redescubrimiento” de
México en Estados Unidos no está vinculado a las iniciativas del
gobierno; se trata “de esfuerzos aislados”, por ejemplo el trabajo
de los actores Gael García y Salma Hayek o de la escritora Sandra
Cisneros, por lo que debe aceptarse que entre política pública y
mercado hay mucha relación.
González dijo que el gran reto es lograr el acceso universal a la
cultura, “pero también es una meta no desdeñar los mecanismos
de mercado. Hay ciertos bienes que requieren ser custodiados y
protegidos, con independencia de su valor” comercial, explicó.
Cecilia Genel Velasco, directora del Museo Nacional del Virrei-
nato, destacó que las directrices oficiales se han centrado en la pro-
tección y la regulación del patrimonio histórico y artístico; la gestión
y el fomento de la educación; la expresión creativa, y la preserva-
ción de fiestas y tradiciones populares, entre otros aspectos, pero
“siempre bajo percepciones” convencionales.
La cultura supone la construcción de procesos estructurados a
partir de dimensiones y posiciones múltiples de análisis, las cuales
“comienzan por confrontar las asignaturas tradicionales de la polí-
tica cultural con las transformaciones producidas por la tecnología
y la economía”.
Estas modificaciones crean categorías nuevas de observación
para los estudios de la cultura y el derecho, por lo que “debemos
reconocer que las políticas culturales” están en transición perma-
nente, consideró.
Eduardo Caccia, editorialista de
Grupo Reforma
, consideró
como uno de los logros del libro la visión integral de la cultura que
ofrece a partir de un abordaje del tema incluyendo los aspectos de
la economía.
Desde su experiencia como formador de empresarios culturales
explicó que “éstos encuentran apoyos a sus iniciativas al localizar
puntos de convergencia entre la sustentabilidad económica y la
lealtad a sus principios”.