Semanario de la UAM
28 01 2013
4
E
studios
realizados
en
la
UAM
así
lo
demuestran
Necesarios sistemas de gestión de residuos
para eliminar plástico oxodegradable
Doctora Alethia Vázquez Morillas, investigadora del Laboratorio de Tecnologías Sustenta-
bles de la Unidad Cuajimalpa.
Fotos: Octavio López Valderrama.
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Suele ir a parar a
rellenos sanitarios, en
los que no puede ser
descompuesto
Los plásticos oxodegradables con
que se fabrica en México parte
de las bolsas de supermercados
o tiendas se biodegradan sólo en
composta y después de un proce-
so de oxidación, pero no en relle-
nos sanitarios, tiraderos o el me-
dio ambiente natural, por lo que
el beneficio ecológico del uso de
dichos materiales dependerá de
un sistema de gestión de residuos
adecuado.
Los plásticos oxodegradables
constituyen la tecnología más uti-
lizada desde la reforma a la Ley
de Residuos Sólidos en el Distrito
Federal, que recomienda a los co-
mercios embalar las mercancías en
bolsas de plástico biodegradables.
Las mismas son fabricadas usual-
mente con polietileno, no biodegra-
dable en parte porque sus moléculas
son muy grandes para ser metaboli-
zadas por los microrganismos.
Para obtener características oxo-
degradables, al polietileno conven-
cional se le agrega una pequeña
cantidad de aditivo o sal metálica
que al contacto con el oxígeno del
aire reaccionará debido a la radia-
ción solar o la temperatura. Así las
moléculas se fragmentarán y po-
drán ser descompuestas por bacte-
rias y hongos.
Estudios realizados por la doc-
tora Alethia Vázquez Morillas en el
Laboratorio de Tecnologías Susten-
tables de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM) han demos-
trado que estos materiales necesi-
tan para su descomposición de un
proceso oxidativo que ocurre gra-
cias a la radiación solar, seguido de
ciertas condiciones de humedad y
temperatura, y de microrganismos
presentes en general durante el
composteo.
Si los plásticos oxodegradables
carecen de estos factores no po-
drán ser metabolizados por micror-
ganismos ni convertidos en CO
2
.
Con el esquema de separación de
residuos practicado en la ciudad de
México –que los agrupa con el res-
to de desechos inorgánicos– esos
elementos van a parar casi siempre
a los rellenos sanitarios, en los que
no pueden ser descompuestos.
Para potenciar el impacto posi-
tivo de las medidas legislativas es
necesario revisar y articular las dis-
posiciones relativas al manejo de
residuos sólidos. Vázquez Morillas
afirmó que debido a que la bio-
degradación de este material está
sujeta a condiciones específicas,
otras naciones, sobre todo de Eu-
ropa, optaron por componentes de
biodegradación directa cuyo costo,
sin embargo, es mayor.
El caso de México
Una parte de los desechos inorgá-
nicos llega a plantas de separación
a cargo de antiguas agrupaciones
de pepenadores que no brindan
información sobre cantidades o
tipos de basura sometida a selec-
ción para su reciclaje. Además en
México no hay normas ni procedi-
mientos certificados para saber si
un plástico es biodegradable o no.
El país produce casi millón y me-
dio de toneladas de restos plásticos
al año, según la Secretaría de Me-
dio Ambiente y Recursos Naturales.
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