Semanario de la UAM
28 01 2013
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Calidad, evaluación e innovación, básicas para
el sistema de educación superior en México
Docencia e investigación requieren
arreglos estructurales y procesos
específicos para su desarrollo
Alejandra Villagómez Vallejo
Las instituciones de educación superior enfrentan
entornos cada vez más cambiantes; docencia, inves-
tigación y vinculación –como funciones sustantivas–
requieren arreglos estructurales flexibles y procesos
complejos y específicos para desarrollarse.
El doctor Antonio Barba Álvarez, profesor del De-
partamento de Economía de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM) abordó el tema en el capítulo
La
calidad en las instituciones de educación superior en
México: ¿de lo privado a lo público?
El texto es parte del libro
Instituciones de educa-
ción superior, políticas públicas y organización,
pu-
blicado por la UAM y
Editorial Miguel Ángel Porrúa
y coordinado por el propio Barba Álvarez, quien
destaca que las estructuras organizacionales de las
universidades están consideradas
como las más cambiantes, ambi-
guas y anárquicas.
Debido a esto, en los ámbitos
nacional y global se hace hincapié
en la calidad para la generación e
instrumentación de políticas públi-
cas, programas y sistemas.
Si bien una parte de las direc-
trices académicas para mejorar la
calidad del sector universitario en
México surge de acuerdos inter-
nos, es en la asamblea general de la Asociación Na-
cional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior (ANUIES), donde se conciben las políticas
más importantes.
Esto se da bajo la premisa de que el mejoramiento
está ligado a procesos de evaluación para que las ins-
tituciones conozcan de manera sistemática aciertos y
desviaciones de sus proyectos académicos.
La evaluación es considerada un sistema de coheren-
cia entre el ser, el hacer y el deber e implica correspon-
dencia con el proyecto institucional y sus programas;
con las actividades desarrolladas para cumplir los obje-
tivos de cada plan, así como eficiencia entre los recur-
sos invertidos, el esfuerzo y el tiempo empleados en el
logro de los objetivos.
Pero el mejoramiento de la calidad está ligado a la
innovación continua, tanto en lo académico como en
lo administrativo. Un reto actual de las organizaciones
es aprender e innovar sus procesos y estructuras.
Por lo tanto, calidad, evaluación e innovación son
inseparables para consolidar el sistema de educación
superior en México.
El investigador de la Unidad Iztapalapa advierte
que los programas de calidad deben responder a li-
neamientos generales establecidos por organismos
internacionales, que aplican medidas sin considerar
diferencias socioculturales, políticas y económicas ni
especificidades regionales o locales.
La ANUIES ha señalado la persistencia de ciertos
problemas que obstaculizan la calidad de la educación:
condiciones heterogéneas y evi-
dentes desigualdades en el seno de
las instituciones de educación su-
perior, así como programas insufi-
cientes para la nueva conformación
de los campos del conocimiento y
de prácticas profesionales.
También incluye en esa lista
bajos índices de eficiencia termi-
nal en licenciatura y posgrado, así
como deserción y modelos peda-
gógicos convencionales centrados
en la enseñanza y no en el aprendizaje.
El especialista enfatiza que lejos de ser una alternati-
va a la burocracia, los modelos de calidad extienden los
procesos de burocratización. Debido a la flexibilización
de la estructura organizacional de las instituciones, la
relación de dominio se hace más difusa y contundente,
pues quien ejerce el poder desaparece de manera simu-
lada con el apoyo de la calidad, concluye.
Cambiantes, ambiguas
y anárquicas,
las estructuras
organizacionales
de las universidades