Semanario de la UAM
04 02 2013
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Casa de la Primera Imprenta,
la UAM honra la herencia editorial
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
C
ada piedra de la Casa de la Primera Im-
prenta de América tiene una historia pro-
pia al provenir, bien de esculturas de la
antigua catedral o del palacio virreinal;
erigida sobre lo que fuera el templo de Tezcatlipoca,
la versión primigenia de esta construcción novohis-
pana vio la luz en 1524.
A cargo de Fray Juan de Zumárraga –primer ar-
zobispo de México, fundador de la universidad e
impulsor de la imprenta en México– en 1530 fue el
taller de fundición de las campanas de la catedral,
por lo que ganó el mote de casa de las campanas. Y
nueve años después se convirtió en sede de la prime-
ra imprenta tipográfica del continente, lo que le dio
la denominación actual.
Para empezar a operar, Giovani Paoli –conocido
como Juan Pablos– trajo desde España tipos móviles y
otros implementos para la actividad editorial, que a fina-
les del siglo XVI alcanzó una producción de 180 títulos.
Ubicado en el corazón del Centro Histórico de la
ciudad de México, el edificio albergó el Convento de
Santa Teresa la Antigua en el siglo XVII y a lo largo
de la siguiente centuria registraría una serie de modi-
ficaciones en su estructura.
Ubicación estratégica
Con el Palacio Nacional, la Antigua Casa de Mone-
da, el Antiguo Colegio de San Ildefonso y los museos
Casa del Arzobispado, del Templo Mayor y Nacional
de Arte como vecinos destacados, el espacio de ex-
tensión educativa de la UAM integra un importante
corredor cultural.
Ofrece un vasto programa de
extensión educativa y cultural
para mantener el espíritu
que le dio vida: la literatura
En