Semanario de la UAM
01 04 2013
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R
eligión
y
crisis
de
civilizaciones
La crisis de Occidente, producto del concepto
de posesión como símbolo de realización
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La idea de poseer sustituyó al ser
y tal dinámica no puede generar
sino egoísmo y sufrimiento
Desde la perspectiva de la espiritualidad oriental,
la crisis de la civilización occidental tiene su ori-
gen en la concepción que ésta tiene del mundo y
de la vida, de acuerdo con la cual los hombres se
diferencian por lo que tienen y la posesión es el
símbolo de la realización, convirtiendo la avidez y
el prestigio en una suerte de meta-valores.
El licenciado Carlos Ortega Guerrero, coordina-
dor general de Difusión de la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM), ofreció la argumentación
al participar en el
Seminario Re-
ligión y crisis de civilizaciones
–convocado por la Universidad
Nacional Autónoma de México
y la Unidad Iztapalapa– con la
ponencia
La crisis civilizatoria a
la luz de la espiritualidad oriental
El escritor y diplomático ex-
puso que la preeminencia del
pragmatismo en Occidente ema-
na de la interpretación de “for-
ma” en la filosofía griega, que re-
presenta, a grandes rasgos, aquello inteligible, finito,
la estructura permanente en que un ente se muestra.
El orden romano, el espíritu renacentista, el pen-
samiento racionalista y los pilares de la ilustración
surgieron de aquella marca de origen.
De acuerdo con ella, el mundo es morfológi-
camente material y se desarrolla de manera lineal
conforme una proyección de sus características
que se denomina progreso. En el seno de esa visión
la tecnología es utilitaria, los valores son prácticos,
las ideas sirven a un espíritu que mira el mundo
como un campo por transformar y aprovechar para
beneficio de necesidades que se acumulan y des-
bordan lo básico, imponiendo lo frívolo y lo vano.
El sentido de posesión sustituyó al ser y tal diná-
mica no puede generar sino egoísmo y sufrimiento.
Las mismas fuerzas que posibilitaron el desarrollo
y el fortalecimiento de Occidente impiden su creci-
miento humano; en su seno se pueden incrementar
y concentrar aun más poder y riqueza, pero la paz
interior y el sentido de fraternidad humana se ale-
jan a la misma velocidad.
Quien fuera investigador de la UAM, la UNAM
y el Instituto Nacional de Antropología e Historia
señaló que, en cambio, las tradiciones espirituales
orientales son la filosofía de lo
informe, lo inmaterial y el silen-
cio; el taoísmo, el budismo y el
hinduismo postulan desapego,
libertad, no violencia, austeri-
dad, respeto a todos los seres
y al planeta que lo sustenta, y
amor como principio universal.
Pero más allá de una confron-
tación de cosmovisiones, el au-
tor del ensayo
Hsin Hsin Ming,
primer poema zen
abrevó en
una aproximación de índole ética: “en el plano mís-
tico la cercanía entre los caminos de Dios es patente
al margen de las diferencias culturales”.
La globalización no es sólo la experiencia del
mercado internacional: sería también un vehículo
de diálogo entre tradiciones si en lugar de estan-
darizar las culturas las recogiera, asimilara y devol-
viera enriquecidas a todo el mundo. “Tenemos un
reto muy importante ante los problemas actuales y
necesitamos enfrentarlo juntos”, concluyó.
Carlos Ortega Guerrero
dictó la conferencia
La crisis civilizatoria
a la luz de la
espiritualidad oriental
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