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Semanario de la UAM
04 04 2016
2. Visión
Ser reconocida como la instancia plurivalente respetuosa e impulsora de la diversidad de enfoques y
valores en la que, no sólo se puedan dirimir los conflictos internos concertadamente, sino también ser
promotora activa de los diversos derechos de los que pueden gozar los universitarios para lograr el
máximo nivel de respeto, aceptación y tolerancia ante la diversidad de ideas e identidades que forman
la comunidad universitaria.
3. Misión
Coadyuvar a solucionar conflictos que se susciten entre miembros de la comunidad universitaria de una
manera imparcial, autónoma y apegada a los valores que la inspiran, entre los que destacan la igualdad, la
equidad de género, la responsabilidad, la solidaridad, la tolerancia y la dignidad de las personas, utilizando
para ello, de manera primordial, la mediación y la conciliación.
4. Políticas
La Defensoría es consciente de su papel de coadyuvar a fomentar el Estado de derecho como forma de
vida que contribuya a lograr una comunidad universitaria segura, próspera, solidaria, en la que la idea de
supremacía de la ley, el manejo transparente y la apertura a la participación de la comunidad universitaria
construyan una equidad permanente y sistemática. Se plantea para tales efectos elaborar estrategias a partir
de conocimientos y experiencias posibles de reunir.
La política de transparencia que consiste en brindar información a quien la solicite, siempre y
cuando no se violente la secrecía establecida en el artículo 23 de su Reglamento, especialmente en lo
relacionado a la información que contengan las quejas y peticiones. Esta política incluye el cuidado
que la Defensoría tendrá con todos sus miembros para pugnar por que toda persona que ejerza un cargo
dentro de la Universidad pueda otorgar la información que los miembros de la comunidad universitaria
pidan, con base en los requisitos legales de la Ley de Transparencia.
Respecto de la Corrupción, la Defensoría mantiene la postura de que toda acción u omisión en ese
sentido, no sólo violenta los intereses de la Institución, sino que también violenta muy lamentablemente
los derechos de cada uno de los miembros de la Comunidad universitaria.
Una política de respeto a la dignidad y buen trato a los usuarios será fundamental para darse la
credibilidad necesaria y el reconocimiento de la autoridad moral que una Defensoría debe tener. Estas
actitudes serán observadas por todo el personal, ya sean los miembros administrativos cuando se trate
del primer contacto con usuarios, o bien, del personal sustantivo durante el procedimiento. Se incluyen
también el respeto y la tolerancia hacia cualquier apariencia o cualidad que un usuario porte consigo.
Una política de observancia a los protocolos de atención, particularmente en el caso de las mujeres o
de personas con cualidades de desventaja o vulnerabilidad. Se busca que la Defensoría preste el servicio
de orientación profesional, oportuna, inmediata, eficaz y, en especial, será necesario que pueda evitar
la revictimización de las personas quejosas para atender las quejas o los problemas denunciados por la
comunidad, respecto de violencia contra la mujer. Para atender las quejas, la Defensoría podrá solicitar
la colaboración y el apoyo de los colectivos y personas en la Universidad que realicen activismo en favor
de los derechos de las mujeres y desarrollen trabajos de atención, análisis y promoción de sus derechos.
La difusión es muy importante y por ello habrá una constante coordinación con diversas instancias
orgánicas que faciliten la presencia de la Defensoría en las Unidades Académicas y en las Unidades
Administrativas. Promover los procedimientos y protocolos resultará esencial para lograr una cultura
adecuada de la solución de controversias.




